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Esta Boca es Mía, por Joaquín Sabina

Desde Interviú, cada semana Joaquín Sabina parte, reparte y todos se llevan su parte. Ni la monarquía se libra, esta vez les ha tocado (y hundido):

Pólvora del rey

Para Ortiz Rocasolano, con perdón.

Hasta Elvira Lindo larga,
sin mentar al susodicho,
que un chiste es una descarga,
y, quien lo amarga, un mal bicho.

Bocazas asilvestrado
que ladra cuando no debe,
el príncipe está enfadado
con razón (Sabino el breve).

Peñainfieles insurgentes,
tricolores ilustrados,
cruzados, peros calientes,
solteros mal divorciados.

Me equivoqué y lo lamento,
más por el vil minuet
que por la viagra del cuento
que me avinagra el café.

No es lo mesmo verlo escrito
que gritarlo en carne viva,
Javi, punto com, dimito
de mi son a la deriva.

¿Cortesano? Mamporrero,
republicano sin ley
que anfitriona al heredero
con la pólvora del rey.

Licor de ombligo forever,
pan de higo, corazón,
que nunca te falte un never
ni un amigo ni un pezón.

El Cine Gore

Super VixensEl vocablo inglés «gore» significa en español «sangre«. De ningún modo se puede definir mejor este género, en el que lo importante es mostrar el mayor número de mutilaciones, tripas y litros de sangre. Por supuesto, no siempre se limita a esto, y si bien muchas películas muestran la sangre como único reclamo, otras han usado el gore como vehículo de expresión artística, de crítica social, de elemento terrorífico, o incluso como elemento principal de las más hilarantes comedias. Para entender como se origina el gore, debemos remontarnos a mediados de los años 40 en los EEUU. Las grandes compañías cinematográficas habían formado lo que se conoce como el «Studio System», con el que controlaban todos los aspectos relacionados con el cine: producción, distribución y exhibición. Ni que decir tiene que sin la existencia del mercado del vídeo o la televisión por cable, no había sitio para ninguna producción independiente. En 1949, la Corte Suprema declara que los estudios están realizando prácticas monopólicas con este sistema, y les fuerza a renunciar al control de los cines.

Eso lleva a las compañías a cambiar su estrategia. Ahora debe competir para colocar sus películas en las salas, por lo que se centran en las grandes producciones, abandonando la producción de serie B. Este es en un principio el mercado que persiguen las producciones independientes. Lo facilita el reconocimiento de la libertad de expresión en las películas, que la misma Corte Suprema ratifica en 1952. Se dejan atrás fuertes censuras, lo cual es la punta de lanza del inicio de los nudies, films cuyo atractivo era la muestra de piel femenina, cuyo primer ejemplo fue The Immoral Mr. Teas (1959), dirigido por Russ Meyer, que recaudó la entonces sorprendente cifra de 1 millón de dólares. Cuando el género se satura, hay que buscar un nuevo reclamo. La pareja productor/director formada por David F. Friedman y Herschell Gordon Lewis lo encuentra en la sangre: crean Blood Feast en 1963, iniciando todo un género. Tras el éxito, la pareja no tarda en repetir la experiencia con 2000 Maníacos (1964) o Color Me Blood Red (1965).

Waters MeyerPor supuesto, al igual que en los nudies, muchos otros se subieron al carro, entre los que destacan Andy MilliganThe Ghastly Ones (1968), Bloodthirsty Butchers (1970)- o Ted V. Mikelsthe Astro Zombies (1967), the Corpse Grinders (1972)-. También al igual que los nudies, el gore (o splatter, como se prefiera) se agota, consumido por la saturación de títulos. Es el momento de una nueva generación, que toma el gore no como un fin sino como un medio, una herramienta que sirva al objetivo de sus films, ya sea el terror, la parodia o la crítica. Tal es el caso de George A. Romero y su film de 1968 la Noche de los Muertos Vivientes (donde el gore tiene una presencia más implícita), John WatersMultiple Maniacs (1970); Cosa de Hembras (1974)-, o Tobe Hooper, quien firma en 1974 la Matanza de Texas. Otros incluían el gore dentro de sus mundos de ficción, como Russ Meyer en Supervixens.

Tanto la Noche de los Muertos Vivientes como la Matanza de Texas suponen un giro radical del cine gore. En principio, su éxito supone el inicio de la atención de las grandes compañías sobre el género, comenzando un proceso de absorción y uso de la sangre en las grandes producciones (El primer gran ejemplo había sido la Hammer Films, en cuyos films vampíricos la sangre tenía su papel terrorífico y erótico a la vez). Por otro lado, la atmósfera malsana, cruda, inquietante y asfixiante demuestra que el gore no tiene forzosamente que ser explícito, como había sido hasta el momento (Ni la Noche… ni la Matanza… abusan en ningún momento de la sangre). En tercer lugar, el género comienza a mostrar el desencanto de esa nueva generación con la sociedad en la que viven, y/o la parte más oscura de ésta.
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Psicópatas y Asesinos en el Cine

Poco se podría imaginar Alfred Hitchcock al estrenar Psicosis que el rocambolesco final de la historia, parecido a los de algunas pulp fictions y series B de la época y vagamente inspirado en la triste y macabra historia real del psicópata norteamericano Ed Gein, iba a destapar una caja de Pandora de la que cuarenta años más tarde seguirían saliendo asesinos perturbados. Si en la primera mitad del siglo XX los monstruos de origen literario como Drácula y Frankenstein reinaron en el cine de terror, la segunda mitad les pertenece a los serial killers.

El psicópata entra en escena en Psicosis como asesino sexualmente enfermo que mata a sus objetos de deseo, generalmente mujeres. En los años 70, su móvil se vuelve más enigmático y elige como víctimas a los jóvenes de ambos sexos, que son a la vez los destinatarios preferentes de estas películas. Es curioso el giro que se da en la década siguiente: con la vuelta a los valores conservadores y la importancia que vuelve a cobrar la vida familiar en la sociedad norteamericana de los 80, irrumpen muchos psicóticos cuya intención es la de perturbar confortables hogares; los carteles de estas películas suelen consistir en fotos de familia desgarradas. En los años 90, con muchos de los títulos antiguos convertidos ya en clásicos o en películas de culto, hay una auténtica explosión del tópico del serial killer: tanto del asesino de móvil sexual, incluyendo un auge del thriller erótico, como del que se propone destruir las familias, como del que mata adolescentes; el interés es tal que surge un cuarto grupo de films que, a diferencia de los otros, apenas se ocupan de las víctimas y analizan más al propio asesino.

La selección de películas que adornan este repaso de la historia de todo un subgénero es tan discutible como lo hubiera sido cualquier otra; los quince títulos escogidos se caracterizan o bien por su alta calidad, o bien por haber introducido nuevos elementos en el universo de los psycho-killers, o bien por haberles dado la vuelta a los elementos que ya había; casi todos cumplen con los tres requisitos.

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Panorama Editorial en España

LibroSegún el Instituto Nacional de Estadística, en el año 2005, últimos datos disponibles, la producción editorial aumentó un 5,1% en el año 2005, al contabilizar 63.551 títulos (libros y folletos). La tirada media se sitúa en 4.422 ejemplares por título, un 25,3% más que en 2004.

Por categoría de temas, según la clasificación de la UNESCO, el 28,2% de los títulos editados pertenecieron a «Literatura, historia y crítica literaria«; el 6,1% de “Artes plásticas y gráficas, fotografía”; el 6,0% de «Derecho, administración pública, previsión y asistencia social, seguros«; el 5,8% de «Ciencias médicas, sanidad” y el 5,7% fueron libros y folletos de «Ingeniería, tecnología, industrias, oficios«.

Por otro lado, el número de ejemplares editados durante 2005 ha sido de 281.005.000, con un incremento del 31,6% respecto a 2004. Por categoría de temas destacan el volumen de ejemplares dedicados a «Literatura, historia y crítica literaria», con el 44,5% del total. Por detrás se sitúan las categorías de “Música, artes del espectáculo, teatro, películas y cine” con un 7,6%; “Derecho, administración pública, previsión y asistencia social, seguros» con un 5,2% y «Ciencias médicas, sanidad” con un 4,8% del total.

Ante este aumento en el número de ejemplares, la tirada media se situó en 4.422 ejemplares por título, lo que supone un aumento del 25,3% respecto a la del año 2004, que fue de 3.530 ejemplares.

Comparando con los datos de hace 10 años, por ejemplo, 3.829 fue la media de ejemplares editados por título en 1997, con un retroceso del 7,6% respecto al año anterior. El bajo índice de la tirada media por título puede considerarse en la actualidad uno de los datos más singulares del mundo editorial español (En Francia la tirada media era de 8.929 ejemplares, en Italia de 5.893 y en Estados Unidos de 27.000 ejemplares en ese mismo año).

Recordemos que el último libro de Dan Brown, La Conspiración, salió con una tirada inicial de 300.000 ejemplares.

Información detallada | INE Producción Editorial