Archivo de la categoría: 2015

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Atlas de la España imaginaria (Julio Llamazares)

Julio Llamazares
112 páginas
Nórdica
2015

Nórdica recoge los siete artículos escritos por Llamazares para el Magazine de La Vanguardia con fotografías de Navia.

Se desplaza Llamazares a lugares que podemos pensar legendarios pero que son reales, tales como Jauja, Babia, Pinto y Valdemoro, Fuente Obejuna, Ínsula Barataria, Las Batueces o Los Cerros de Úbeda.

Una vez allí el autor da cuenta, en capítulos de cuatro o cinco páginas, acerca del origen de la expresiones que han dado fama a esos lugares, como «estar en Babia» o «irse por los cerros de Úbeda«. Recurre a las fuentes locales, los lugareños, o bien echa mano de lo que en su día dejó dicho Covarrubias, en su Tesoro de la lengua castellana.

A pesar del transcurso del tiempo, según lo leído, Babia, Úbeda o Las Batuecas parecen haberse situado al margen del tiempo, manteniéndose casi intactas, idénticas a épocas de muchos siglos atrás. Dan ganas de ir para allá y comprobarlo por uno mismo.

Este sería el mérito de este libro bellamente editado, con ilustraciones de David de las Heras, que se cierra con las preciosas fotos de Navia que creo que cumplirían mejor su cometido acompañando a los textos, en lugar de agruparlas todas al final.

Poco queda en este libro del Llamazares de La lluvia amarilla. El autor mantiene muy buen olfato para colocar trabajos como este en el mercado, donde curiosamente, las ilustraciones y las fotografías salen mejor paradas que el texto.

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La resistencia íntima. Ensayo de una filosofía de de la proximidad (Josep Maria Esquirol)

Josep Maria Esquirol
2015
Acantilado
178 páginas

Al igual que otros filósofos como Javier Gomá, Emilio Lledó o José Luis Pardo, Josep María Esquirol es dueño de un estilo narrativo que hace devenir la lectura de este ensayo en un ejercicio intelectual gozoso.

La filosofía de la proximidad, se centra en lo cercano, en la experiencia, en la cotidianidad, en actividades que nos permitan no disgregarnos, no abrazarnos al nihilismo, no perder por tanto el hilo de nuestras existencias, y seguir aferrados a ellas, sea a través del cobijo del hogar, del amparo del lenguaje, de la amistad, etc.

Esquirol recurre para plasmar su ideario a obras literarias y filosóficas (Albert Camus, Thomas Mann, Nietzsche, Pascal, Heidegger, Foucault, San Agustín, Platón, Deleuze, Arendt, Lévinas, Patočka, etc), películas, todo aquello, en definitiva, que permita que las ideas abstractas tomen cuerpo, y sean en cierto modo contrastables con nuestra propia experiencia.

Además de apuntes etimológicos que permiten, si es el caso, conocer el origen de ciertos términos sobre los que el autor trabaja, hay aspectos esbozados como la alineación tecnológica y la pérdida de la intimidad, en ese estar conectado todo el tiempo, al margen del ritmo que marcan las estaciones, del compás del día y la noche, y que tan necesario es para nuestro bienestar.

«ahora está en marcha una nueva forma de alienación, más eficaz que nunca, en la que todo el mundo se sumerge sin prevención alguna. La red fascina y absorbe y no queda nada o muy poco de íntimo; todo se externaliza, sale fuera para exhibirse , y ya no habrá retorno. Ésta es precisamente la definición de alineación: lo que sale y ya no vuelve»

Podemos llegar a pensar que hemos superado lo que en su día afirmó Pascal:

«Toda la desdicha de los hombres se debe a un sola cosa, la de no saber permanecer en reposo en una habitación «.

Hagan la prueba. Si se dejan caer por un centro de salud cualquier día de estos, verán como 9 de cada 10 personas esperan a ser atendidos manejando un móvil, aislándose del resto, y huyendo de sí mismos.

Se cuestiona todo lo que tiene que ver con esta sociedad de la información, donde la avalancha de datos, apenas deja tiempo para la interpretación, para el análisis, más allá de dar la conformidad en muchos casos con un «es interesante», no preocupándose en ahondar más, marcado lo presente por lo efímero, la superficialidad (sin desatender lo paradójico que resulta que por ejemplo la piel sea a su vez superficie y profundidad o que lo esencial esté en la superficie y no lo veamos) y a ratos por la banalidad. Una sociedad de la información que nos puede abocar al nihilismo, no el de la nada, sino el nihilismo de lo mismo (de una realidad que es toda igual). Un dominio de la actualidad, una cultura organizada que en palabras de Adorno «corta a los hombres el acceso a la última posibilidad de la experiencia de sí mismos«.

Nos muestra el autor en definitiva los retos, las amenazas, a los que nos enfrentamos en nuestro día a día, las fuerzas centrífugas que pugnan por disgregarnos, por desligarnos, apuesta a su vez Esquirol por disfrutar de unas vidas sencillas, bien vividas, quientesenciando nuestras existencias, valorando (y anteponiendo al futuro) nuestra memoria (memoria y esperanza como distintas formas de resistencia al mundo objetivo de la muerte) particular, pues como decía Rousseau «Quita la memoria y desaparecerá el amor» o para decirlo con Cicerón «La vida de los muertos perdura en la memoria de los vivos«. Resistir es cuidarse y cuidar y para ello la filosofía, también se erige como un acto de resistencia.

Brillante, fecundo, luminoso e íntimo ensayo el que nos ofrece Josep María Esquirol.

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La nueva educación (César Bona)

César Bona
Plaza&Janés
269 páginas
2015

De las 269 páginas del libro 130 son la suma de páginas en blanco, títulos de capítulos o frases a modo de resumen de lo que dice en el capítulo. Algunos capítulos dejan espacios en blanco lo suficientemente grandes en el encabezado a fin de poder plantar un párrafo en la siguiente página y así ir sumando páginas y que el resultado sea algo parecido a un libro. Un timo.

Bona es popular por su nominación como uno de los mejores profesores del mundo. Un tipo creativo, tenaz, persistente, acostumbrado a ir contracorriente a sacar adelante proyectos para otros docentes impensables. Ahora bien, escribiendo Bona deja mucho que desear.

El título es engañoso porque el ideario de Bona se puede resumir en un par de hojas y la definición de La nueva educación se agota en el título. Todo lo demás es una sucesión de anécdotas y experiencias docentes. No hay sesudas reflexiones, ni una alternativa bien plasmada y sustanciada a la educación actual, más bien frases que beben del sentido común: Los niños son creativos, son capaces de ofrecer más de lo que pensamos, hay que alimentar su curiosidad, dejar que desplieguen sus capacidades, ganarse su respeto no desde la autoridad sino desde el convencimiento, no colgarles etiquetas, atender y velar por sus emociones y sentimientos, etc.

Hay libros que atienden a criterios de oportunidad. Este es un ejemplo.

Sònia Hernández
Acantilado

Los Pissimboni (Sònia Hernández)

Sònia Hernández
Acantilado
118 páginas
2015

Sònia Hernández se plantea esta novela como una reflexión sobre aquello que entendemos por libertad. Para ello recurre a Los Pissimboni, una familia atípica, singular, marcada por la marginalidad, que vive de espaldas a su vecinos, en esa Casona que vemos en la portada, cuya fachada es devorada por la hiedra.

Los Pissimboni se presentan como un todo casi indisoluble con Ignacio el Patriarca a la cabeza, su mujer Martina y un grupo indeterminado de jóvenes criaturas de distinto sexo. Uno de ellos es Yago, quien deja la Casona, llega al Pueblo, va al bar, escucha cosas que no le gustan sobre sus familiares, quiere opugnar, pero el alcohol y la cobardía lo frenan.

El concepto de libertad va ligado al de identidad. Yago, apenas sabe nada de su historia familiar, pero sí sabe que está harto de oír a sus padres hablar de Sandofar, esa especie de Arcadia, donde todo era maravilloso, donde imperaba la libertad, una especia de polis, donde todos vivían juntos ayudándose los unos a los otros, pero sin la necesidad de una autoridad, de unas normas.
Su presente se reduce a esperar la llegada de no se sabe qué, tampoco se ha molestado en indagar, en inquerir sobre su pasado y ahora le asaltan las dudas, la disyuntiva sobre qué hacer, si disfrutar de ese estéril presente sin atributos en el que vive desde siempre, o pasar a ser uno más de sus vecinos y vivir bajo las normas que dictan funcionarios inútiles, obsesionados por el orden, la disciplina, el control.
El sentimiento de Yago de cambiar de aires, de escenario, lo interpreta éste, como un nuevo comienzo, como la posibilidad no ya de cambiar el pasado, sino más bien de labrarse un porvenir, desposeído de la melancolía, lejos de Sandofar, lejos de Los Pissimboni, abierto pues a un nuevo nacimiento, forjando un nuevo yo, una nueva identidad.

La narración se me antoja a ratos plomiza, en especial las más de 30 páginas en las que Yago entra en la Casa del Pueblo y es testigo del quehacer, que es un no hacer, de los funcionarios. Creo que la historia que Sònia se trae entre manos hubiera ganado mucho en una distancia más corta, pues a base de dilatar una idea bastante simple, acaba cayendo la narración en lo reiterativo, avanzando la historia espasmódicamente, para finalmente ser rematada de una manera muy efectista, que no diré cual es, pero que, valga la paradoja, entra dentro de lo previsible.