Archivo de la categoría: 2020

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Bajo la cúpula. Paseos con Paul Celan; Jean Daive

Traducción de Mateo Pierre Avit Ferrero
La Uña Rota
2020
181 páginas

Vaya por delante que todo lo que podamos decir de una obra es siempre mucho más débil que la obra. El año pasado se celebró el centenario del nacimiento de Paul Celan y también el cincuenta aniversario de su muerte, en 1970, cuando Celan se tiró al Sena y su cuerpo apareció en una inclusa once días después. Gisėle, al advertir su desaparición intuye también su muerte, al haber dejado el poeta su reloj de pulsera sobre la mesilla de noche. Una señal fatídica. Nunca salía sin él y ya había anticipado qué supondría esta acción.

Hace unas semanas hicieron una instalación en la Plaza del Mercado de Logroño, y era curioso porque se accedía al interior de una construcción con forma de cruz a través de una plataforma, y a medida que te adentrabas en la misma todo permanecía a oscuras. Al poco no eras capaz de determinar si estabas ascendiendo o descendiendo, llegaba un sonido y no sabías si era por arriba o por abajo, abandonabas el recinto aturdido, con el corazón al galope. Lecturas como la presente ofrecen una sensación de pareja desorientación y excitación.

A Celan, nacido Antschel bajo el imperio austrohúngaro, siempre se le reprochó el hermetismo de sus poemas. Se revolvía afirmando que era el lector quién debía hacer el esfuerzo por alcanzar el sentido.

Daive, es un poeta que hizo buenas migas con Paul Celan. Quizás porque ambos eran de la misma cuerda, a pesar de que Daive fuera dos décadas más joven. Conectados por los hilos invisibles del entendimiento mutuo. Determinados fragmentos del libro me resultan incomprensibles. Ummm. Ummm. Conversaciones que se ofrecen como un juego privado entre los dos. Conversaciones que a Daive le resultan dichosas.

Daive pasea con Celan bajo una bóveda vegetal, recorren el perímetro de la plaza Contrescarpe, cartografían el recorrido por las calles Ulm, Tournefort, Pot-de-fer, etc, se dejan caer hasta Los jardines de Luxemburgo.
Lo que Daive plasma en este libro a través de recuerdos, de los encuentros con Celan, va mucho más allá de lo que leeremos en cualquier biografía sobre el mismo.

Daive se abre a la intimidad: paseos, conversaciones (un hablar que duplica el mundo), comidas y silencios. Que Celan esté dispuesto a traducir al alemán los versos de Décimale blanche de Daive, poeta primerizo, veinteañero entonces, es quizás lo que genera una relación tan especial entre ellos. Confianza, lealtad, amistad inquebrantable, pero breve. Daive conoce a Celan en 1965 y este último se suicida cinco años después.

El texto no es una biografía de Celan. Daive también nos habla de sí mismo, de sus cuitas amorosas, sus lances, sus viajes por el Egeo, por Italia, sus sueños, su historia familiar, la experiencia compartida junto al maestro. Los momentos más fulgurantes son los dedicados a la escritura y la traducción, también escritura y la imposibilidad de traducir determinados términos. Celan habla de lavar y frotar las palabras, de mondarlas, pelarlas como castañas. No se nos ofrece ningún poema completo de Celan, luego ni enunciado ni atributos toman cuerpo, al menos aquí. Una traducción, obra de Mateo Pierre Avit, que visto el material que tenemos entre manos, intuyo todo menos fácil.

Paul Celan (1920-1970)

Paul Celan (1920-1970)

La intimidad que Daive nos ofrece es la de un Celan cortés, agudo crítico literario, emocionado cuando toma contacto con Ungaretti, Heidegger, obsesionado con el lenguaje, quizás por eso mismo enfermo, con episodios de demencia, un Celan que dominaba siete lenguas en su cerebro babélico; prestigiado traductor y poeta, amurallado en su soledad, aliviada al lado de su mujer, de su amante Ingeborg, de su hijo Eric. Pero siempre había una herida abierta, una herencia impagable, un dolor abismal. Celan había perdido a su padre y a su madre, judíos, durante la segunda guerra mundial por culpa de los nazis. Y sobrevivir a veces es un peso demasiado duro de soportar, aliviado, o ahondado por la escritura, aherrojado por los clavos del poema (Un poema siempre es una carta al padre), la lanzada que desangra en cada verso. Celan erigiendo palabra a palabra una ontología de sí mismo, iluminando cada rincón de su ser, hasta dar finalmente con el punto de fuga (su Todesfuge), limadas ya todas los rejas, dilucidado mundo, que el Sena tuvo a bien brindarle.

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De profundis (Salvatore Satta)

De profundis
Salvatore Satta
La Umbría y La Solana
2019
209 páginas
Traducción de Chiara Giordano y Javier Echalecu

Decidí retomar, mejor, reiniciar, la lectura de De profundis de Salvatore Satta que había comenzado hacía unos meses y había abandonado. Esto me lleva a la certeza de que cada libro tiene su momento. Hace un par de días finalicé la lectura de M. El hijo del siglo de Antonio Scurati que detalla el nacimiento y consolidación del fascismo italiano en el periodo comprendido entre 1919 y 1925. En octubre de 1922 tiene lugar la marcha sobre Roma que marcará el inicio del fascismo. Mussolini permanecerá en el poder durante dos décadas. Satta escribe De profundis entre 1944 y 1945, los meses previos a la finalización de la segunda guerra mundial. Por lo tanto el libro de Satta es la continuación de lo sucedido, cuando finaliza el de Scurati, una vez que Mussolini toma el poder. O más que una continuación, el colofón, después de dos décadas de tiranía y vigilia.
El ciudadano italiano renunció a la libertad para salvar su vida nos dice, dos décadas después, renunciará a la guerra para alcanzar o recobrar su libertad. Italia se ve en una encrucijada en 1943, cuando se firma el armisticio con los aliados, que algunos creen que lleva aparejada la paz. Italia firma el armisticio pero la guerra continúa. A los bombardeos británicos (los italianos son los enemigos tras declararle la guerra en junio de 1940) de ciudades como Génova, les suceden luego las tropelías de los soldados alemanes, que no entienden la traidora actitud italiana, que censuran y ajustician con ferociadad.

Lo interesante en el libro de Satta es la inmediatez, el apremio, la urgencia con la que está escrito. Una urgencia no exenta, para nada, de una sosegada, sesuda y crítica reflexión, valiéndose de una elegante prosa que abunda en el clasicismo (no faltan las referencias literarias a las obras de Dante, Manzoni, Homero, Horacio, Ariosto…) en cultismos, extranjerismos, referencias bíblicas (evangelios de Lucas, Mateo…) acerca del comportamiento del pueblo y el espíritu italiano durante las dos décadas precedentes. Al espíritu de supervivencia parece irle aparejado indisolublemente otro, la capacidad para justificar cada una de sus acciones. Una vez apartado Mussolini, cada cual hará su examen de conciencia particular, y casi todo irá al haber. Para Santa hay un principio de responsabilidad personal, y no le vale al «individuo» esconderse bajo el paraguas del estado, la comunidad, el régimen. Régimen que se sustituye por otra forma de gobierno, bajo un proceso asumido con naturalidad, sin derramamientos de sangre, con altas dosis de indulgencia y comprensión por ambas partes, pues como afirma Satta, cuando uno escruta al detalle al enemigo, al final asoma su reflejo en el espejo.
Satta es testigo de la corriente de afecto hacia los británicos, esos hermanos ricos a los que desean parecerse, testigo del mercado negro, la especulación, aquel comercio muy capaz de sacar, a través de la usura, lo peor de cada cual.
Salvatore Satta
Dedica a su vez unas cuantas paginas a los soldados italianos, peones de la historia, páginas que resultan sumamente emocionantes, no porque Satta vaya por el lado de la proeza y el heroísmo, sino por la trocha mucho más prosaica de la bondad y la valentía sin eco.
La guerra, convertida en un monstruo voraz y aniquilador, no solo enfrenta sobre el tablero a los ejércitos de los distintos países, sino que integra, en contra de su voluntad, en su delirio destructor a las poblaciones civiles, que ven así sus ciudades bombardeadas, las aldeas saqueadas e incendiadas, los campos arrasados, las poblaciones mermadas.

Una vez que el régimen colapsa, se sucede la disolución. Los soldados se ven desprotegidos y sin jefes que les dirijan y protejan y con los alemanes a las puertas. Satta se ve inerme y uno lo imagina triste, al leer las últimas páginas de este magnífico libro, cuando los ciudadanos de Génova, entregados a un pillaje sin medida, arremeten incluso contra las plantas, los árboles, en un delirio que los lleva a ir a la raíz, a la de los árboles, mutilando el paisaje, socavando no solo el horizonte, sino la mirada del testigo, aquella porción de historia visual atesorada en las hojas de los álamos talados, testigos de la agonía de Satta que culmina su texto con un canto de dolor y de esperanza, De profundis clamavi ad te, domine.

Biblioteca

Lecturas 2020

Antes de elaborar el Sumun 2020, ahí va la relación de los libros que he reseñado en el blog este año.

Qué haces en esta ciudad (Verónica Nieto)
Morir en agosto (Javier Martín)
El proceso (Kafka)
A favor de la distracción (Marina van Zuylen)
Manual de escapología. Teoría y práctica de la huida del mundo (Antonio Pau)
César Aira y la silla de Gaspard (Moisés Mori)
De corazones y cerebros (César Martín Ortiz)
Astrolabio (Ángel Olgoso)
Círculo de lectores (Eduardo Berti)
Los cuerpos partidos (Álex Chico)
No te conozcas a ti mismo. Nerval, Schwob, Roussel (Moisés Mori)
No entres dócilmente en esa noche quieta (Ricardo Menéndez Salmón)
Gritar (Ricardo Menéndez Salmón)
El viaje de invierno (George Perec)
Casas vacías (Brenda Navarro)
Bazar (Emilio Gavilanes)
kapital (Adolfo García Ortega)
Primeras voluntades (José María Micó)
El corazón de la fiesta (Gonzalo Torné)
La lámpara maravillosa (Ramón del Valle-Inclán)
La mirada hostil (Eduardo Iriarte)
Tierra de luz blanda (Ezequiel Blanco)
Enfermos antiguos (Vicente Valero)
Historia de la imaginación (Juan Arnau)
El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde (Robert Louis Stevenson)
Leyden Ltd. (Luis Sagasti)
El libro de las aguas (Limónov)
El regreso de Orfeo (Campos Reina)
Los naufragios del Batavia. Anatomía de una masacre (Simon Leys)
A bordo del naufragio (Alberto Olmos)
Benito Pérez Galdós. Primera Serie. La Guerra de la Independencia (10 novelas)
El cuerpo. Cegador 2 (Cartarescu)
Playas, ciudades y montañas (Julio Camba)
Los otros (Javier García Sánchez)
La batalla de Occidente (Éric Vuillard)
Primera silva de sombra (Eduardo Ruiz Sosa)
!Absalón, Absalón! (Faulkner)
Santuario (Faulkner)
Breve elogio de la errancia (Akira Mizubayashi)
El secreto de Lena (Michael Ende)
Ana de las tejas verdes. La llegada (L. M. Montgomery)
Cosmos (Gombrowicz)
Delibes en bicicleta (Jesús Marchamalo)
La sabiduría de lo incierto (Joan-Carles Mèlich)
El curioso incidente del perro a medianoche (Mark Hadddon)
Así habló Zaratrusta (Nietzsche)
Las brujas (Celso Castro)
El túnel (Ernesto Sábato)
La vida verdadera (Adeline Dieudonné)
Un Pedigrí (Patrick Modiano)
Boulder (Eva Baltasar)
Vivir abajo (Gustavo Faverón Patriau)
Consuelo de la filosofía (Boecio)
El acontecimiento (Annie Ernaux)
Pura pasión (Annie Ernaux)
La ocupación (Annie Ernaux)
El incendio de la mina El Bordo (Yuri Herrera)
Relato soñado (Arthur Schnitzler)
Paraguas en llamas (Jordi Mestre)
San, el libro de los milagros (Manuel Astur)
Apuesta al amanecer (Arthur Schnitzler)
Godot entre rejas (Erika Tophoven)
W.G. Sebald en el corazón de Europa (Cristian Crusat)
Los cuentos de Linnet Muir (Mavis Gallant)
Tierra de mujeres. Una mirada íntima y familiar al mundo rural (María Sánchez)
Basilisco (Jon Bilbao)
El cielo invisible (Luís Pousa)
Misericordia (María Sotomayor)
Una buena noticia (Eloi)
Las Ramonas (Ana Cabaleiro)
Los perdonados (Lawrence Osborne)
La casa intacta (Willem Frederik Hermans)
El contrario de uno (Erri de Luca)
Lacombe Lucien (Patrick Modiano y Louis Malle)
Ava en la noche (Manuel Vicent)
Panza de burro (Andrea Abreu)
Sanguínea (Gabriela Ponce)
Los amigos (Ánjél Fernandez)
Cerebroleso (Julián Génisson)
Estamos en el borde (Caroline Lamarche)
Edén, Edén, Edén (Pierre Guyotat)
Duelo (Eduardo Halfon)
Amado señor (Pablo Katchadjian)
Dolor humano, pasión divina (Sor Ana de la Trinidad)
Y nuestros rostros, mi vida, breves como fotos (John Berger)
Geai (Christian Bobin)
Fuego por fuego (Carole Zalberg)
La trenza (Laetitia Colombani)
Amianto (Alberto Prunetti)
Mapa de una ausencia (Andrea Bajani)
Historias y relatos (Walter Benjamin)
Canto yo y la montaña baila (Irene Solà)
Km 123 (Andrea Camilleri)
Guerra y paz (Liev. N. Tolstói)
Contra Florencia (Mario Colleoni)
Línea de penumbra (Elvira Valgañón)
La ciudad que el diablo se llevó (David Toscana)
Anatomía de la memoria (Eduardo Ruiz Sosa)
Un amor (Sara Mesa)
Vicente Luis Mora (Centroeuropa)
Una boda en Lyon (Stefan Zweig)
El mar indemostrable (Ce Santiago)
La claridad (Marcelo Luján)
Castellio contra Calvino. Conciencia contra violencia (Stefan Zweig)
Berg (Ann Quin)
Anagramas (Lorrie Moore)
La mujer desnuda (Armonía Somers)
La guerra de los pobres (Éric Vuillard)
Las zonas comunes (Nicolás Dorta)
Cabezas cortadas (Pablo Gutiérrez)
La guerra de las salamandras (Karel Čapek)
Correo literario (Szymborska)
Nada es crucial (Pablo Gutiérrez)
El despertar (Kate Chopin)
Azares del cuerpo (María Ospina Pizano)
Término (Javier Sáez de Ibarra)
Enero (Sara Gallardo)
Elástico de sombra (Juan Cárdenas)
Diario de un viejo cabeza. Reus, 2066 (Pablo Martín Sánchez)
Tú (Charles Benoit)
Logroño en sus bares (Jorge Alacid)
Epicuro (Carlos García Gual)
Leer contra la nada (Antonio Basanta)
La moneda de Carver (Javier Morales)
Recuerdos de un jardinero inglés (Reginald Arkell) Sigue leyendo

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Ballena (Paul Gadenne)

Apenas 40 páginas son más que suficientes para que Paul Gadenne nos brinde una novela (con traducción de David M. Copé) o relato espléndido. La ballena del título es un animal que siempre ha ejercido una fascinación sobre el ser humano. Cuando una de ellas queda varada y muerta en la orilla de una playa, a los vecinos les pica la curiosidad, y los dos protagonistas de la novela, Pierre y Odile, no quieren perderse ese acontecimiento tan extraordinario que pone algo de sal en sus vidas y los saca del trantrán de sus morosas existencias. La ballena es metáfora del misterio, una presencia majestuosa, que no puede concebirse como el bodegón inconmensurable de una naturaleza muerta; vista como un bloque de mármol en la distancia y al tacto algo gelatinoso, blando. Esos contrapuntos entre lo duro y lo blando, la vida y lo extinto, el pensamiento y la acción son en los que zozobran y naufragan Pierre y Odile, que aprehenden la ballena como un presagio, una oportunidad, una señal, no saben de qué, pero sí saben que la ballena les ha cambiado, que algo ha removido en su interior, azuzando su naturaleza, avivando su seso y contemplando cómo se les pasa la vida y como se les viene la muerte tan callando, también válido para las ballenas, varadas, vencidas, como todos, por el poso del tiempo.

Periférica. 48 páginas. 2020