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Museos en Berlín

En los días que estuvimos por Berlín también visitamos algunos museos, para ahorrarse en entradas y en colas para sacarlas, te puedes sacar un carné que te permitirá visitarlos. Todas las guías recomiendan el Pergamon, que se encuentra en la isla de los museos y es realmente espectacular, ya que tienen unos cuantos templos metidos literalmente ahí dentro y otras muchas obras de arte dignas de ver.

tren nazi

A los que les guste la historia les recomiendo el museo tecnológico, donde podrán ver unos espectaculares trenes y aviones repletos de historia. Es de los pocos lugares donde se pueden ver esvásticas y símbolos nazis, incluso algunos de los andrajosos vagones donde llevaban a los judíos hasta los campos de concentración y hornos crematorios. El museo judío también acapara un buen pedazo de historia, con recuerdos y pertenencias de judíos alemanes que pudieron emigrar a otros lugares o no.

Más atrás en el tiempo merece la pena el museo egipcio. Debería estar en la isla de los museos, pero se está remodelando y actualmente pueden verse sus principales posesiones en el Altes Museum, entre ellas por supuesto la estrella es el popular busto de Nefertiti, ese que aparece en todos los libros de historia. En este sentido, a mí me hacía ilusión verlo, pero después de volver a España me he dado cuenta de que todo el mundo conoce a un tal Pocholo pero hablas de Nefertiti y te miran con cara rara, ¿en qué equipo juega ese?

Nefertiti

A destacar también el museo de Naturaleza. Seguro que a más de uno no le hace ilusión ver animales disecados, hay unos cuantos, pero allí se expone el esqueleto de dinosaurio más grande del mundo, con el certificado del libro Guinness que lo acredita. Además ha sido recientemente remodelado así que está inmejorable para verlo.

Para los que le gusten museos más atípicos tiene uno erótico, incluso un museo sobre gays (Schwules), colectivo muy apoyado en la ciudad, ya que su alcalde “salió del armario” hace unos años, reconociendo que era gay, presentando a su pareja, con quien se casó y ganando las elecciones después de todo ello todavía con mayor holgura que antes.

Algunos edificios en Berlín y la guerra

Berlín fue una de las ciudades más castigadas durante la segunda guerra mundial. Fue constantemente bombardeada y por diferentes lugares aún encuentras fotos de las ruinas en que quedaron convertidas muchas de las plazas, calles y edificios de la ciudad. Por ejemplo la Postdamer Platz se reconvirtió en un centro de enormes edificios modernos y exorbitantes. El parlamento fue reconstruido y hace unos años Norman Foster, que tiene su sello por todo el mundo, le hizo una nueva y espectacular cúpula de cristal digna de ver. Así podemos ver múltiples ejemplos por toda su geografía. Sin embargo hay una iglesia que han dejado a medio derruir, se la conoce como “el diente hueco” y su verdadero nombre es la iglesia del Kaiser-Wilhelm-Gedächniskirche, para que la busquéis en el mapa. No queda mucho más que una nave y la torre semiderruída, pero tiene esa extraña belleza de la imperfección y simboliza algo que va más allá del arte religioso.

iglesia semiderruida, símbolo de la guerra

En aquel momento la ciudad fue repartida en 4 sectores controlados por las diferentes fuentes aliadas que “ganaron” la guerra, igual que pasó con el propio país. Así la parte Este de Berlín fue controlada por los rusos y la parte Oeste se la quedaron entre Norteamericanos (sur), Franceses (norte) y Británicos (centro). Suena a cacicada, pero así fue. Esto marcó el devenir posterior de la ciudad, controlada por comunistas en el lado Este y capitalistas en el Oeste, que realizaron la reconstrucción de la ciudad siguiendo sus propios criterios. Además ya sabemos que lo que en la Segunda Guerra Mundial eran aliados acabaron convirtiéndose en 2 bloques antagónicos y enfrentados por una guerra fría que junto a diferentes condicionantes acabó por hacer surgir, casi de la nada, el llamado muro de la vergüenza, el muro de Berlín, símbolo tangible de su enfrentamiento, representado de forma alegórica mediante el llamado Telón de Acero.

Puerta de Bradenburgo

Aún hoy en día es fácil ver lo diferentes que son las construcciones a ambos lados de ese muro que se levantó. En tierra de nadie quedó uno de los símbolos de la ciudad, la Puerta de Brandemburgo. En el Este los comunistas crearon una enorme torre de televisión (Fernsehturm) en los años 60, para demostrar su supremacía tecnológica, que se ha convertido en otro de los símbolos de la ciudad, ya que puede verse casi desde cualquier punto. Las vistas de el restaurante giratorio que tiene en su interior son excepcionales y se la recomiendo a todo el mundo que vaya.

Torre de TV

Esta torre se encuentra en la Alexander Platz, una de las famosas de la ciudad, donde se la conoce como Alex, y un bar a los pies de la torre que lleva este nombre lo atestigua. Es un buen lugar para tomar algo, para alquilar unas bicis y moverse por la ciudad o como centro de operaciones para coger el metro (U-Bahn) o el tren (S-Bahn). Para moverse por ellos libremente conviene sacarse una tarjeta de transporte, que además te permite coger el tranvía y los autobuses que cubren toda la ciudad.

En la plaza pudimos ver como se reúnen alrededor de una ermita los góticos de la ciudad. Si eres afín al comunismo te puedes hacer una foto allí mismo con las gigantescas estatuas de Marx y Engels que hay en una plaza próxima. También en las proximidades está el ayuntamiento y la catedral. No entramos a ninguno de los 2, pero merece la pena verlos desde fuera.

el tío Marx y el tito Engels

Más o menos de esta plaza parten 2 calles importantes. Hacia el este la Karl Marx Alle, en la que una vez más los comunistas hicieron alarde de su gusto por la grandiosidad y se dedicaron a plantar unos enormes edificios a cada uno de sus lados de forma simétrica. Si ancha es la calle, más anchos, altos y enormes son los edificios que la flanquean, con lo que es fácil perder el sentido de la proporción y pegarte la panzada a caminar por ella, como hicimos nosotros el primer día. Recomiendo verla montado cómodamente en un autobús o en bicicleta, porque sorprende ver varias moles a sus lados del tamaño de El Escorial.

la universidad

La otra calle importante que parte en dirección contraria, algo más allá, es la Unter der Linden, que llega hasta la puerta de Brandenburgo. Esta calle, con sus árboles y sus tiendas es mucho más amable y puedes aprovechar para realizar las compras de recuerdos y ver edificios más interesantes: museos, iglesias, universidad…

cúpula del Reichstag

Cerca está el Reichstag (Parlamento), la plaza del mercado de los gendarmes con sus iglesias gemelas o la plaza donde antes de la guerra los nazis se dedicaron a quemar libros demostrando cuales eran sus ideales.

el mercado de los gendarmes

Berlín, Alemania, Agosto 2008

En los últimos años he tenido la oportunidad de visitar varias capitales europeas, todas ellas tienen su encanto: Estocolmo, Dublín, Londres, sin olvidar Madrid,… pero si hay una que realmente ha logrado sorprenderme, ha sido Berlín, de la que acabo de regresar hace unos días.

Mi colega Nostrum, compañero de viaje, ha dado buena cuenta de muchos de los aspectos que ofrece la ciudad, pero os voy a dejar por aquí también algunas de mis impresiones.

Lo primero que llama la atención al llegar a la ciudad es el poco tráfico que tiene. Era Agosto, lo que seguramente influiría, pero la densidad de vehículos era bajísima, incluso para esa época, más aún cuando ves como está el metro en hora punta y la cantidad de gente que se mueve en bicicleta.

la ciudad semivacía de tráfico

Y hablando del metro, sé que pasa en otras ciudades alemanas también, pero aquí sorprende que el metro no tenga tornos. Tienes que afinar un poco la vista para ver las máquinas en las que se compran los billetes y más aún para ver las que sirven para validarlos. Muchos al ver como lo tienen montado estarán tentados de viajar sin pagar. Ojo, porque a nosotros nos tocó ver un par de revisores pidiendo los billetes. Eso sí, se lo pidieron a todo el vagón y no pillaron a nadie sin él. Me han contado que en Munich, que tampoco hay tornos, hay a quien han pillado con billete, pero sin validar y le han metido una buena multa.

Y siguiendo con el metro y de las bicicletas, el hecho de no tener tornos facilita la introducción de las bicis en el metro, y por eso hay mucha gente que hace así parte del trayecto. Las bicis pagan billete y hay puertas y lugares en los vagones especialmente indicados para ellas. Lo tienen todo muy preparado. Cierto es que en Berlín los carriles bici están en todas partes y al ser llana es más la gente que se anima a usarla. Al aparcar muchos le dejan un plástico en el sillín previendo lluvias, para así no mojarse sus posaderas. Por la noche también se ve mucha gente en bici, a pesar de la poca iluminación que hay en las calles, otra de las cosas que llama también la atención.

el centro de Berlín desde el aire

De lo mejor que tienen las grandes capitales es la variedad cultural que suelen aglutinar. En Berlín, como en otras partes, esto se nota en la gastronomía, puedes degustar platos de muchas nacionalidades. La ventaja es que aquí (en toda Alemania en general) la comida es muy barata y la raciones abundantes. Ya podían aprender los hosteleros españoles.

Y esto es todo por hoy, mañana, otro aspecto de la ciudad.

La nueva sinagoga en Berlín

La nueva sinagoga

El último día, antes de ir al aeropuerto, mientras la pertinaz lluvia nos mojaba con ganas, cogimos el metro, bajamos en Oranienburger y nos topamos casi de frente con el reflejo dorado de la Nueva Sinagoga, el más importante lugar de culto judío. Desgraciadamente estaba cerrada y no pudimos acceder a su interior.

La nueva sinagoga Berlín

Su imponente tamaño hace que desde la Torre de la televisión o desde la Cúpula del Bundestag se vea claramente su cúpula dorada, marcando el Skyline de Berlín. Al fondo como siempre se ve el omnipresente Pirulí, el cual sirve de referencia en casi cualquier parte de la ciudad.