Archivo de la categoría: Editorial RBA

El precio de la lectura

La colmena Clara

Uno de los argumentos que emplean los que no leen para seguir haciéndolo es afirmar que los libros son caros.
Teniendo, como tenemos, bibliotecas públicas, a lo largo y ancho de todo el país (hablo de España), uno puede leer lo que le apetece (o casi todo) y cuanto le apetece sin gastarse un euro. Si no te dejas llevar por las novedades y eres paciente puedes adquirir en edición de bolsillo los libros a la mitad de precio de su precio original y en muchos caso incluso mucho más baratos, por 6 o 7 euros, ahí tenemos la Antología Poética de Pessoa por 2,95 € gracias a Austral Básicos.

Si tienes amigos lectores siempre te pueden pasar los libros, sin nececidad de comprarlos. Si a eso sumamos las descargas ilegales que parece ser cada vez proliferan más y las revistas que a menudo se venden acompañadas de libros, te puedes ir a tu casa, como he hecho hoy yo, con la Revista Clara y La Colmena de Camilo José Cela por 1,95 euros. La revista vale 1,50 €, el libro por tanto 45 céntimos.

Mirando por la red, veo que este libro de Camilo José Cela editado por RBA, en Amazon lo venden por 19,95 euros. No sé que gana RBA con estas técnicas de venta, pero yo estoy encantado de la vida con mi compra, y espero estarlo todavía más cuando lo lea, porque en el colegio e instituto recuerdo haber leído La hoja roja, El camino, La guerra de los botones, La Madre, Walden dos, entre otros tantos libros, pero no La Colmena. Ya toca.

Pagar 7 euros por un cubata me jode. Por un libro no. Cada dos cubatas que no me endiño gaznate abajo, otro(s) libro(s) más que puebla(n) mi biblioteca. No digo más.

La lección de anatomía (Marta Sanz 2008)

Lección de anatomía portada libro
Marta Sanz
Editorial RBA
Año: 2008
301 páginas

Marta Sanz no se esconde detrás de unos personajes de ficción en esta novela titulada La lección de anatomía, publicada en 2008, a sus 40 años. Quizá porque los cuarenta sean esa tierra de nadie o de todo, donde uno toma conciencia de que de todo comienza ya a hacer mucho tiempo; de que los recuerdos se empolvan y acumulan y sin darnos cuenta las historias vividas son ya casi batallitas en nuestras bocas, es un buen momento, entonces, a los cuarenta, el ecuador existencial (si hacemos caso de las estadísticas sobre la esperanza de vida) para hacer balance de esas distintas etapas que jalonan nuestra existencia.

En una vida sin altercados emocionales, sin desgarros vitales, sin tropezones irremediables, al abrigo de una familia que te acoge mima y quiere, en unas instituciones educativas en las que Marta no fracasará y en las cuales irá sumando titulaciones (estudios de primaria, secundaria, bachillerato, COU, Selectividad, Licenciatura, Doctorado…) y unas relaciones de pareja donde encontrará amor, más que otra cosa, la autobiografía de Marta Sanz, a la que todo le ha ido, si nos atenemos a lo leído, siempre de cara, podría resultar burguesa, ñoña, autocomplaciente y aburrida hasta decir basta. Sin embargo, a pesar de las reticencias que tuve en las páginas iniciales por su tono contenido y solemne, como si la autora no tuviera muy claro que cariz darle a su historia personal (tenía en mente mientras la leía novelas similares que había leído recientemente como la Javier Pérez Andujar, Los Príncipes Valientes y el repaso de sus andanzas escolares o la Naturaleza Infiel de Cristina Grande con una entrada en la edad adulta plagada de relaciones amorosas), a medida que vamos avanzando la historia va cogiendo consistencia y entidad.

Me maravillo con la capacidad y buena memoria que tiene Marta Sanz para poner por escrito lo que uno siente y experimenta cuando tiene 8, 10, 12 o 16 años y subsiguientes, dado que a menudo, al menos en mi caso, recuerdo a ciertos compañeros de pupitre que tuve en el colegio durante la EGB o cuando hice COU, también anécdotas varias sobre el profesorado que nos contamos los de la cuadrilla cuando el alcohol sube a nuestras pupilas una y otra vez, para una y otra vez descojonarnos (es cierto, repetimos una y otra vez lo que tiene o nos hace gracia), pero de ahí a ser capaz de rememorar esos años de una manera tan diáfana, clara, precisa, lúcida e inteligente hay un buen trecho.

Ese espacio en blanco, embutido de memoria y desmemoria, de recuerdos y olvido es sobre el que Marta arrojará luz con su buena memoria y el buen hacer de su oficio como escritora, para armar su memoria con recuerdos: unos tristes, otros alegres, en sus años escolares, en el instituto, en la Universidad; su debut laboral, la manifestación del deseo sexual, las pérdidas familiares, todo ello impregnado de melancolía, de añoranza. O al menos con esos ojos he leído estas páginas, al darme cuenta de todo lo que voy dejando atrás. Además, como el libro es autobiográfico incluso la ciudad de Benidorm es una protagonista más de la historia.

La novela de Marta Sanz me ha emocionado, pues toca la fibra sensible y le pone a uno sin darse cuenta en la obligación de echar la vista atrás, de ver el camino recorrido y los otros caminos desdeñados: afectivos, laborales, etc… y eso nos lleva a pensar en las otras opciones no consumadas, en otras vidas no vividas, en otras experiencias que no fueron tales, o incluso como hace la autora en apostar por afianzar y asumir lo que somos: ese pasado remoto capitalizado en presente continuo y ponerlo por escrito, para disfrutar (nosotros) con su alma desnuda; la de Marta Sanz.

Naturaleza infiel (Cristina Grande)

Cristina Grande Naturaleza infiel portada libro

Dicho y hecho. Sigo con otra escritora, Cristina Grande. Naturaleza infiel es su primera novela !Y qué novela!.
A mí me gustan las novelas que me hacen reír, las que no me hacen reír, también, pero me rio menos que con las otras. Con Naturaleza Infiel me he reído de lo lindo y no porque en el ánimo de la autora esté propiciar la risa del lector en cada párrafo, no lo creo.

El caso es que Cristina en este libro, que a mí me parece un sentido homenaje a la familia, empezando por su madre, su difunto padre y su hermana (en caso de que se trate de algo autobiográfico, que lo desconozco y lo dudo), a medida que nos va contando su vida, sus anécdotas, su existencia y la de las suyos, va removiendo algo en nuestro interior, porque la risa o la sonrisa propiciatoria por su lectura brota del patetismo humano, de ser capaz de asumir nuestras limitaciones y contradicciones, de entender que la vida es ir peleando a la contra contra la muerte cada día, en cada traspiés, en cada cada recaída, hasta que ese hilo de seda que nos separa del más allá se rompa.

Quien nos cuenta la historia, mediante fragmentos o relatos de 2-3 páginas, a modo de diapositivas escritas, es Renata, quien tiene una hermana melliza llamada María. Viven con sus padres, quienes tras unos meses separados vuelven cuando en España se aprueba la Ley del divorcio en el 81, hasta que poco después el padre fallece. Cristina se aplica en el sexo y María en las drogas. Una se mete hombres entre sus piernas, la otra jeringuillas y sustancias varias. Lo cantaba Sabina: al infierno se va por atajos, jeringas, recetas….

Para mí, la auténtica protagonista de la historia es la madre, mujer hecha a sí misma, luchadora, trabajadora, emprendedora, cabal, ese tipo de mujer que hace que este país, paraíso de la corrupción, no se desmorone y todavía sea un lugar habitable y respirable.

Me hacen gracia muchas de las cosas que nos cuenta Renata: sus primeros amores, el sexo vampírico, la llegada de la televisión en color al hogar, el descubrimiento del término «habladurías«, su empeño en no trabajar, la no plasmación de los sentimientos en el seno familiar, los devaneos amorosos de Jorge con sus no beldades, y un sinfín de cosas más que forman parte también de uno y de casi todos y siempre con la muerte del padre muy presente, de telón de fondo, forjando el carácter de los supervivientes, en ese limbo en el que se quedan los que permanecen. Superando la pérdida cada cual a su manera.

«Sólo me faltaban las gafas para parecer una aburridísima rata de biblioteca, pero con tetas parecidas a las que veía en las portadas de Playboy, y que yo escondía tras una carpeta verde forrada con fotos de Paul Newman, Robert Redford y Udo Kier. (pag. 114)»

Naturaleza infiel. Cristina Grande: 142 páginas que dan mucho de sí.
Si quieren perder tres horas leyendo un libro.
O ganarlas
Ya saben.

Blog de Cristina Grande

Headhunters (Jo Nesbo 2012)

NesboJo Nesbo tiene de momento publicadas cuatro novelas en España en el sello RBA de novela negra, de su saga Harry Hole. El año pasado publicaron Headhunters, El cazatalentos, que no tiene nada que ver con la saga anterior. Si Petirrojo, Némesis, El Redentor o La estrella del diablo son novelas notables, la primera incluso fue considerada la mejor novela negra de la historia de Noruega (Nesbo es noruego) Headhunters no me ha gustado nada.

Nesbo sabe escribir, lo ha demostrado con creces, tanto en Petirrojo como en el resto de títulos de la saga, pero en Headhunters da la impresión de que el autor ha escrito lo que le ha venido en gana, sin pararse mucho a repasar lo escrito, y lo ha dejado todo tal cual, pensando en su versión cinematográfica, pues está claro que el libro tiene fuerza visual, uno lo lee e imagina lo leído, pero hay escaso margen para la imaginación (he leído una entrevista suya en la que comenta que el libro lo escribió en tres meses, como quien escribe una canción, sin comerse mucho el tarro, sin buscar la perfección y la estructura de la saga Harry Hole). Además Nesbo se vuelve más soez que nunca, se monta a lomos del caballo de la banalidad y superficialidad más absoluta (me recuerda muy mucho con esa prosa de garrafón a Harlan Coben) para despachar los capítulos, nombrando marcas de ropa , de relojes, de coches, de cervezas, para luego describir a los seres humanos con dos pinceladas como lo cachas que está, lo rubia que es, lo siliconada que se presenta, lo bien que folla, las tetas tan turgentes que tiene, etcétera.

Iba equipado con armadura de Gunnar Oye, un traje gris de Ermenegildo Zegna, una camisa Borelli hecha a medida y una corbata de color borgoña, probablemente de Cerruti 1981, con estampado de espermatozoides. De lo que sí estaba seguro era de los zapatos: unos Ferragamo, también hechos a medida. Yo mismo había tenido una par como aquellos. (pag 9)


Qué direrente era Diana de aquellas mujeres, parásitos elegantes desprovistos de opinión propia. Ella tenía todo lo que me faltaba a mí. Consideración. Empatía. Lealtad. Altura. En suma: una alma hermosa en un cuerpo hermoso. Pero su belleza no era perfecta, ya que sus proporciones eran demasiado peculiares. Diana parecía un dibujo manga, una de esas muñecas japonesas de los dibujos. Tenía la cara pequeña con un boquita estrecha, una nariz chata y unos ojos grandes con expresión de asombro que, a veces, cuando estaba cansada, sobresalía un poco. Pero precisamente aquella desviación de la norma lo que subrayaba su belleza, lo que la hacía espectacular a mis ojos. (pag 27)


El cuerpo se le quedó rígido al tiempo que abría los ojos y la boca de par en par. Después siguió un tremor, y durante un segundo tuve miedo de haberle causado un ataque epiléptico. Pero entonces sentí algo caliente, más caliente que su sexo, que me envolvía el pene y acto seguido un maremoto se derramó sobre el vientre, las caderas y los testículos. Me levante apoyándome en las manos y miré incrédulo y asustado hacia el punto donde se unían nuestros cuerpos. Se le encogió el sexo como si quisiera expulsarme, suspiró hondo emitiendo una especie de rugido que no había oído nunca y, entonces, llegó la siguiente oleada. El agua salía a chorros, nos salpicaba las caderas y fluía hasta el colchón que no todavía no había tenido de absorber la primera ola . Dios mio -pensé- la he reventado. (pag 54)

Nesbo se vuelve escatológico a más no poder en la secuencia de la letrina donde el prota es capaz de ver los genitales de su presunto asesino y sale de allí cubierto de mierda como Stallone en Acorralado (con mierda en lugar de sangre).

Además los protagonistas se mueven por unos códigos que no conocen la moral. Todos son unos advenedizos, trepas, codiciosos, casquivanos, etcétera. Todos se aprovechan de todos y lo mejor de todo viene cuando nuestro protagonista quiere alcanzar la libertad, conviertiéndose en multimillonario, y luego tener un hijo, el cual le niega a su mujer que está buenísima, a pesar de que él es bajito y no la merece (porque ella está buenísima y él no le va a la zaga). En fin, no digo más que me pierdo. Nesbo, tío, este libro te lo han publicado porque tu fama te precede, pero esto lo pergeña o defeca un escritor novel y le dan palos por todas partes, incluso algun editor seguro que lo sodomiza (son licencias que se toma uno cuando quiere ser como Nesbo)

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