Muchos son los fragmentos de Aurora de Nietzsche sobre los que reflexionar, el 149 me parece magnífico.
Aurora (Friedrich Nietzsche). José J. de Olañeta, Editor. Traducción de Pedro González Blanco.
El derecho que reconocemos a los demás es una concesión del sentimiento de nuestro poder al sentimiento del poder ajeno. Cesan nuestros derechos cuando nuestro poder vacila y se quebranta profundamente, y, al revés, cuando nos tornamos mucho más poderosos, los derechos ajenos dejan de ser para nosotros lo que eran hasta entonces. El hombre justo necesita la sutil sensibilidad de una balanza para medir los grados de poder y de derecho, que, dada la liviandad de las cosas humanas, muy poco tiempo permanecen equilibrio y por lo común no hacen más que subir y bajar. Ser equitativo es difícil, por consiguiente, y requiere mucha experiencia, mucha buena voluntad y sobre todo mucha inteligencia.
No os burléis de la mitología de los griegos porque se parezca tampoco a vuestra profunda metafísica. Deberíais admirar a un pueblo que en este caso particular impuso una parada a su vigorosa inteligencia y que tuvo por mucho tiempo suficiente tacto para huir del peligro de la escolástica y de la superstición sofística.
Aurora. Friedrich Nietzsche. Traducción de Pedro González Blanco. José J. de Olañeta Editor.
Cuando leí el otro día El túnel de Ernesto Sábato, me hizo gracia lo que en la novela se decía sobre las novelas rusas y los patronímicos. Recuerdo que cuando leí La madre, en la adolescencia y luego otras muchas novelas, los nombres rusos siempre me parecieron un cacao.