Archivo de la categoría: Literatura Inglesa

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Editorial Galaxia Gutenberg

Una pequeña historia de la filosofía (Nigel Warburton 2013)

Nigel Warburton
2013
255 páginas
Galaxia Gutenberg

Nigel Warburton (Inglaterra, 1962) nos acerca al gran público algo tan inasible e ingente como la filosofía y lo hace con un libro breve de 255 páginas (y una docena en blanco), divivido en cuarenta capítulos. La mayoría de los cuales están dedicados a un solo filósofo, otros agrupan a dos o tres filósofos, a Kant le dedica dos capítulos. Mujeres hay muy pocas en estas páginas, solo tres, Hannah Arendt, Simone De Beauvoir y Philippa Foot.

Todos los que aparecen en estas páginas están criando malvas, a excepción de Peter Singer con el que se cierra el libro. Filósofos españoles no hay ninguno.

El libro abarca los 2.400 años que los seres humanos llevamos haciéndonos preguntas de todo tipo, sobre la existencia o inexistencia de Dios, sobre la creación del mundo, acerca del modelo de sociedad más adecuado, sobre aquello que nos hace felices o desdichados, acerca de la moral, la ética, la evolución de la especies, la naturaleza humana etc.

Comienza el libro con Sócrates y su método, consistente en hacer preguntas a los demás, haciendo ver a sus interlocutores lo débil de sus afirmaciones y creencias, dado que todo es susceptible de ser cuestionado y puesto en entredicho. Luego viene su discípulo Platón, Aristóteles, los filósofos religiosos (San Agustín, Santo Tómás de Aquino), los filósofos científicos (Descartes, Pascal, Leibniz), los filósofos lingüistas (Wittgenstein), hasta llegar a la era moderna, donde la nómina de filósofos baja considerablemente (Popper, Khun, Sartre, Arendt, Turing, Singer) y donde estos se conforman con abordar algún aspecto de la realidad que les parece de interés, más que tratar de dar respuesta a las grandes preguntas de toda la vida.

Nigel Warburton
Nigel Warburton

Lo que tenemos entre manos (si decides finalmente leer este libro), es algo divulgativo y ameno, no una historia de filosofía como la de Frederick C. Copleston, reducida a minorías selectas con sobrados conocimientos de la filosofía. Warburton que también es filósofo (tiene un blog muy popular), tiene como misión acercarnos algo de la obra de esas personas amantes del saber (filósofos) que ante el mundo que les rodeaba, les dio por hacerse preguntas, empeñados incluso en darles respuestas, en formular teorías, en escribir libros, en poner algo de orden en el caos del desconocimiento.

A algunos filósofos ya los conocía, a otros muchos no, y gracias a Nigel, tengo ahora a mano a unos cuantos autores a los que seguir el rastro de ahora en adelante, filósofos que Nigel va conectando de capítulo en capítulo, dándole al libro un ritmo y continuidad que hacen de su lectura algo sumamente placentero y enriquecedor.

Bien Nigel. Lo bueno, si breve dos veces bueno y si encima es claro y sencillo, todavía mejor.

Edward Bulwer-Lytton  Impedimenta 2013

La casa y el cerebro (Edward Bulwer-Lytton 2013)

Edward Bulwer-Lytton
Editorial Impedimenta
108 páginas
2013

Tenemos una casa encantada en Londres y el cerebro, es el del protagonista, el narrador, ávido de desenmascarar cuantos presuntos actos paranormales se cruzan en su camino. El narrador busca y encuentra la manera de ir a esa casa con el ánimo de desencantarla, acompañado de su aguerrido criado, el cual sale desencantado y aterrado a las primeras de cambio. El can del narrador correrá peor suerte. Una vez en la casa en narrador comienza a flipar con todo lo que ve y oye: pisadas, sombras que engullen la luz como faquires comesables, puertas que se cierran, ruidos misteriosos etc.

Si te pones a leer un libro así a las doce de la noche, cuando reina la quietud en tu casa, y te vienen ganas de hacer pis, casi es mejor hacértelo encima o recurrir a la bacinilla, porque vi desde el baño el reflejo de la radiodespertador en la puerta de cristal de la cocina, y creí que no iba a sobrevivir para poder escribir esto. Así que apagué la luz, con el libro a la mitad (quitando el prólogo que corre a cargo del traductor, Arturo Agüero Herranz, son 80 páginas), recé tirando de disco duro, mientras en mi pecho galopaban una manada de dos mil búfalos, o más, y lo retomé en el día de hoy, a plena luz del día y lo rematé en la sala infantil de la biblioteca de mi pueblo, rodeado de niños gritando, corriendo….
Pues eso, que a mí estas cosas me dan mucho miedo y menos mal que el libro es breve porque de haber sido un poco más dilatado tendría que buscar una farmacia donde poder pillar trankimajin de 1,5 gramos a fin de estabilizar mi ánimo.

Edward
!Dios, esa barba sí que da miedoooooooo!

La historia escrita por Edward Bulwer-Lytton en 1859, es ya un clásico del género, alabada por escritores tales como H. P. Lovecraft. No tarda uno apenas, a medida que la va leyendo, en dejarse atrapar, enganchar, asustar por la historia, que se devora con fruición. Más allá de elementos sobrenaturales, lo interesante es la reflexión que hay sobre el asunto a cargo del narrador, de cómo intenta domeñar lo sobrenatural bajo las leyes naturales, entendiendo que lo sobrenatural es algo desconocido regido siempre por leyes naturales, con otros elementos como la inmortalidad, el mesmerismo, la pugna entre lo racional e irracional, lo científico y lo filosófico, etc.

En resumen, una historia muy bien narrada, breve e impactante, con la que podemos pasar una hora y media (lo que duran sandeces audiovisuales como Scream o Destino final) la mar de entretenidos y atemorizados.

Próxima parada | Lo que no tiene nombre (Piedad Bonnett)

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Del color de la leche (Nell Leyshon 2013)

Nell Leyshon
2013
Editorial Sexto Piso
174 páginas

De entrada, decir que es una estupenda novela la que ha escrito la inglesa Nell Leyshon.

Del color de la leche, es una novela corta, de prosa limpia y sencilla. La narradora es una joven de apenas 15 años, que vive en el año 1831 de nuestro señor, en una granja, con sus padres, rodeada de animales y estiércol, sufriendo las inclemencias del tiempo, también la intemperie sentimental (un padre que la zurra), unas hermanas que más que quererla la soportan, una madre pasiva y agotada que no sabe lo que es una carantoña filial, viéndose arrastrar una pierna que la convierte en un carga.

A pesar de todo, la joven, Mary, es una adelantada para su tiempo, una rebelde, que no se corta un pelo en decir lo que piensa. Cuando un vicario que vive próximo a la familia de Mary reclame a la joven para ocuparla en su casa, al cuidado de su mujer, enferma, Mary deberá poner a prueba todo eso que bulle en su interior. Doblegarse o no. Esa es la cuestión.

Y me alegro de que el final del libro sea como es, porque sino este libro sería Del color de la leche con tres cucharadas soperas de azúcar. Y lo que no hay en el libro es azúcar, edulcorante alguno, solo una historia austera, narrada con eficacia, que te envuelve, sin caer en sentimentalismos de todo a cien, que va creando un mundo con pinceladas sutiles, porque todo resulta tan sencillo como nacer, sufrir y morir.

Hitler 1938 (Giles Macdonogh 2010)

Hitler 1938
Giles Macdonogh
2010
Editorial Crítica
396 páginas

No faltan cada año nuevas hornadas de libros sobre los nazis más destacados: Hitler, Goebbels, Göring, Himmler, ya sean biografías, o bien libros que versan sobre la II Guerra Mundial (Hastings, Beevor, Kershaw..).
Este libro de Giles Macdonogh me lo compré en la Feria del libro antiguo y usado de Logroño. Lo compré por cinco euros cuando el año que lo publicaron superaba los veinte, quizá sea porque está descatalogado por el distribuidor.

Hitler, al contrario que otros muchos dictadores sigue teniendo tirón. De hecho, en casi todas las casetas de libros vendían, Mi lucha. Ahora que la crisis económica exacerba y radicaliza ciertas posturas, propiciando el auge de la extrema derecha, nunca viene mal, leer, para conocer mejor, en qué derivaron las políticas raciales y posterior exterminio, llevadas a cabo por Hitler y sus correlegionarios.

El autor, el británico Giles Macdonogh, centra su atención en lo que sucedió en 1938, año en el que se tomaron grandes decisiones. El libro se estructura en doce capítulos, uno por cada mes, una conclusión, un epílogo, y casi 90 páginas con notas.

El autor no descubre nada nuevo, y más allá de comentar esos momentos claves (Hitler se autoproclama Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas, el Anschluss el 12 de marzo), el Acuerdo de Munich y conferencias (de Evian del 6 al 15 de julio), reuniones (con Neville Chamberlain, Primer Ministro Británico, encaminadas a evitar la Guerra), La noche de los cristales rotos, los movimientos de la oposición para acabar con Hitler, que tuvieron lugar, echará mano de esas notas a pie de página de la historia, de testimonios, e historias sumninistadas por quienes sufrieron las decisiones adoptadas por los Nazis, que les obligarían a dejar su países, Alemania, Austria y luego Polonia, Hungría, etc, o bien les condenaría a morir exterminados en un campo de concentración, por ser judíos.

En 1938 Alemania sufre problemas económicos graves, carece de materias primas, tiene una elevada deuda, problemas que se ven agravados con su autarquía y que trataran de paliar mediante los planes de expansión, primero anexionando Austria y después obteniendo territorios de Checoslovaquia -ocupación de los Sudetes-, zonas ricas en materias primas, a la vez que le permitirá a Hitler revertir las punitivas medidas adoptadas en el Tratado de Versalles. Otra fuente de ingresos consistirá en esquilmar a los judíos. En 1938 el judío ya es el enemigo, objeto de burla y escarnio, si bien no parece que en la mente de Hilter tuviera ya decidida «la solución final«. A lo largo del 38 la política racial de Hitler alentará, mediante la coacción o la cárcel, a los judíos a emigrar de Alemania. La idea es que se marchen lo antes posible y con lo menos posible, tras ser esquilmados de todos sus bienes y patrimonios, que los judios ricos financien la emigración de los menos favorecidos. A medida que se va produciendo la salida de los judíos, se irán convirtiendo en una patata caliente, ya que el resto de países comienzan a cerrar sus fronteras, se vuelven legalistas, y ya ni les vale, que estén bautizados o no. Esto me recuerda mucho las imágenes de esas pateras con subsaharianos a bordo que van a la deriva frente a la costa de Malta sin que nadie salga en su auxilio.

El autor recoge las historias de esos curas que bautizaban a cientos de judíos en un día, dándoles así una oportunidad de sobrevivir, cómo algunos alemanes que no habían perdido la dignidad al comienzo y también después, se ofrecían a echarles una mano, ayudándoles a cruzar una frontera, los múltiples casos de suicidio que se sucedieron entre aquellos que intuyeron que la vida que se les avecinaba no era vida, como los que lograban salir de los campos de concentración ese año, volvían a sus hogares demacrados y sin ganas de comentar lo sucedido, ante el miedo de que sus familiares corrieran la misma suerte, etc. Y estas historias menores se alternan con los menudeos amorosos de los jerarcas nazis, con sus pequeñas obsesiones o sus delirios de grandeza, con su afán por llenarse los bolsillos, mientras Hitler irá tomando decisiones sobre la marcha (muchas de las cuales horripilarán a los generales y al Alto Mando que se llevaban las manos a la cabeza a la par que eran cesados en sus cargos), pero sin que nadie fuera capaz, desgraciadamente, de pararle los pies.

Hubiera resultado más enjundioso el libro si hubiera habido un mayor análisis de las circunstancias por parte del autor, dado que su lectura resulta poco consistente, de escaso calado. Esta clase de libros me resultan coyunturales, parecen encargos para el gran público, que distan mucho de la capacidad analítica ofrecida, por ejemplo, en la estupenda biografía de Himmler, de Peter Longerich, por citar uno.