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Logroño en sus bares (Jorge Alacid)

© Alfredo Iglesias

© Alfredo Iglesias

Hay una escritura pegada al terruño. Leyendo Logroño en sus bares de Jorge Alacid (Logroño, 1962) creo que este es un libro que está muy ligado a la educación sentimental de los logroñeses y a la disposición sobre el mapa de su memoria (la propia de cada cual) de todos aquellos bares (de beber y de yantar), locales, pubs (La Granja, El Tívoli, El Ibiza, El Victoria, El Moderno, El Bretón…), que todos hemos frecuentado a lo largo de nuestra vida, alternando por la Laurel, la San Juan, Muro de la Mata, El Espolón, Marques de Vallejo, San Agustín, Portales, Ollerías, Sagasta, Bretón de los Herreros, Avenida Portugal, calle Chile, Fundición, Vitoria, Labradores, Saturnino Ulargui, Gil de Gárate, Jorge Vigón… Alacid me saca trece años, los suficientes para que yo no haya conocido algunos de los bares que se citan en su libro. Antes del Epílogo, en el capítulo titulado El mejor bar del mundo, al hablar del Capri dice: forasteros abstenerse. Es muy posible que alguien que no sea de Logroño y a pesar de que no conozca ninguno de los bares aquí citados, leyendo este libro (en el caso de que se animase a hacerlo) pueda extrapolar sensaciones y emociones parejas a las del autor y ligarlas con otros bares de su tierra, pueblo o ciudad, pues hay algunos capítulos como Bares del fin del mundo, en donde Jorge se traslada a la localidad soriana de Caracena, que cifran bien ese mundo que conocimos y que está al borde de la extinción, tanto como lo están los porrones ese utensilio hogaño desaparecido de casi todos los bares o las bodeguillas, ante el imperio homogeneizador de las franquicias. A veces el texto también se convierte en una suerte de arqueología urbanística, cuando nos habla por ejemplo Jorge acerca de la creación de la Travesía del Laurel, hace un siglo, que permitía el acceso a la Laurel desde la calle Bretón de los Herreros, a la altura del Blanco y Negro, quien le disputa al Achuri el ser el bar más antiguo de la Laurel. Y hablando de bares centenarios mentar el Gurugú (fundado en 1909) en la calle de los Yerros, en donde dictamina Jorge que Begoña despacha «gollerías» a su fiel clientela. También es necesario hablar de las terrazas y como bien dice el autor, las terrazas, al igual que las bicicletas, son para el verano. Nos habla también Jorge autor del caldo que servían en los bares para calentar la clientela sus cuerpos ateridos de frío y que servían entonces de balde. Y sirve a su vez este libro para rendir su particular homenaje a las personas que están detrás de la barras de los bares así como también a sus propietarios. Figuras como Nuria, Iturbe, Demetrio, María Luisa…

Para los que somos de aquí, leer acerca de estos bares, cafeterías (y también chocolaterías como Moreno) es oír a una voz contarte una parte significativa de tu vida, o mejor, como charlar con un amigo en la mesa de un bar, tirando del hilo de la memoria y si este libro se lo lees en voz alta a los seres queridos más mayores, amigos o familiares, verás un brillo especial en sus ojos, quizás la caricia de un recuerdo, el cosquilleo de las primeras veces, incluso la sombra de una pérdida, pero siempre y en todo caso todo fue la celebración de la vida, y lo será mientras esto dure, porque como escribiera el poeta: ha sido una hermosa pelea y aún lo es, porque estas fueron, y son, nuestras maneras de vivir, beber y sobrevivir.

Jorge Alacid escribió estos textos disponibles en la versión digital de La Rioja, desde el año 2012, y a los que puso fin en mayo del presente año con este epílogo. La editorial Los aciertos ediciones ha permitido que una selección de estas entradas virtuales las tengamos ahora disponibles en formato papel.

Partirse en dos (Eduardo Halfon & Juan Pablo Villalobos)

Esta tarde en la Biblioteca Rafael Azcona de 19 a 20,30h hemos tenido la gran fortuna de disfrutar de la charla, moderada por Cristina Hermoso de Mendoza, entre Eduardo Halfon (que jugaba como «local» habida cuenta de que su mujer es riojana y vivió dos años en Matute) y Juan Pablo Villalobos (como «visitante«), a cuenta del desarraigo, dentro del festival de narrativas Cuéntalo en Logroño. Desarraigo que en el caso de estos escritores no les resulta algo traumático en sus existencias errabundas, en sus horizontes trashumados, que los llevan de Guatemala a Estados Unidos, España o ahora a París en el caso de Halfon o en el caso de Villalobos de México a Brasil y de Brasil a España, a Barcelona en concreto.
Eduardo Halfon, Juan Pablo Villalobos y Cristina Hermoso de Mendoza
Halfon recitó partirse en dos, cuyo vídeo añado, la salida de Guatemala supuso su primera mudanza, a las bravas; ambos escritores nos hablaron de sus biografías pródigas en viajes y localizaciones, la manera en la que el cambio de países ha ido modificando, como apuntó Villalobos, su forma de escribir, su sintaxis, haciendo suyo el país de destino en este caso España en las últimas novelas de Juan Pablo quién mentó a Roberto Bolaño, otro escritor desubicado; cuando Bolaño quería escribir en chileno ya no le salía, dice Juan Pablo, cuando quería escribir en mexicano ya no le salía, cuando Bolaño quería escribir en español castellano ya no le salía, al final Bolaño acabaría fundando su propio lenguaje y su escritura abrió la puerta y caminos para los escritores que vinieron detrás, como Juan Pablo o Halfon; el papel determinante que la autoficción (término que Halfon dice no gustarle y añade además que todo relato autobiográfico tiene algo de ficción) juega en la escritura de ambos y refirió Eduardo una divertida anécdota: cuando escribió su libro Saturno la primera reseña que se publicó se titulaba Hay que salvar a Halfon, puesto que se daba por hecho que éste se encontraba al borde del suicidio. Villalobos contó también alguna anécdota divertida respecto a su madre, protagonista de una de sus novelas, o la manera en la que él emplea su nombre, exponiéndose en sus novelas, para hacer ficción, lo contrario del que, a la inversa, usa un pseudónimo para expresar su verdad sin mostrar su identidad. En cuanto al tema de la identidad, sentirse en casa, ser mejicano, Villalobos dijo que él se sentía mejicano a través de la cocina y de la lectura de autores mejicanos. En el caso de Halfon este dijo que el sentimiento de patria en Guatemala no es tan fuerte como en Méjico y que además siendo él judío, se sentirá antes judío que guatemalteco y habló de la capacidad que los judíos mostraban, en base a su experiencia, para adaptarse al medio, al menos aparentemente y como el hecho de ser judío cuando vivió en Guatemala fue causa de exclusión porque todos sus amigos eran católicos y Halfon quedaba al margen de las comuniones, los regalos navideños, la semana santa, etc. «Yo nunca me he sentido de un lugar, creo que tiene que ver con haber nacido en una familia judía en un país donde no había judíos».

Juan Pablo afirmó que toda escritura es política y habló de la manera en la que tuvo que enfrentarse a la difusión de un libro en el que recogía, bajo el formato de cuentos, testimonios de niños suramericanos abandonados en la frontera con los Estados Unidos y lo distinto que es cuando se escribe ficción y la impunidad que esta le ofrece al escritor, pues ahí no debe rendir cuentas, ni recibir los abucheos o los insultos que acarrean las crónicas, la filosa realidad. Para Villalobos lo que importa es el ahora, el presente y su escritura aborda la realidad, no los grandes acontecimientos, sino algo más prosaico, cotidiano, citando el espíritu de Perec. Añadió que la extrema derecha siempre apela a la nostalgia, al pasado, a algo que nunca fue tan hermoso en realidad y que cuando se habla de lo bueno que antes era todo y lo mal que están ahora las cosas, a qué se refieren exactamente, qué es lo que les sobra, lo que ahora hay y antes no, los inmigrantes se pregunta. La nostalgia es reaccionaria, leí en Zywiecz. Halfon que residió en Nebraska comentó que cuando ganó Trump la gente perdió el miedo a hablar y puedo decir lo que tenía en mente porque Trump con su discurso les abrió la puerta. Un discurso que todos vamos viendo se basa en el odio, el racismo, la exclusión, los prejuicios…

Se habló también del acto de leer, Halfon dijo que ha sido tres lectores. Aquel que leía vorazmente cuando era ingeniero con veintimuchos años, otro lector que leía como escritor, analizando cómo escribían los otros para poder aprovecharlo en su escritura, y finalmente el último lector, el lector intermitente, con un hijo pequeño en casa. Juan Pablo contaba que ahora leía más poesía y ensayo. Halfon apuntaba más las relecturas que a las lecturas así como su tendencia a abandonar aquellas que no les gustaban.

Eduardo Halfon, Cristina Hermoso de Mendoza y Juan Pablo Villanueva

Eduardo Halfon, Cristina Hermoso de Mendoza y Juan Pablo Villalobos


Al final Halfon a instancia de Cristina habló de El boxeador polaco, del modo en el que ese relato se ha convertido en la madre de otros relatos que han formado parte de otros libros (Signor Hoffman, Monasterio…) y como en otros países ese Boxeador polaco se vende agrupando todos esos textos que penden de El boxeador polaco sumando 500 páginas, lo cual es inaudito en un Halfon que enarbola la bandera de la economía narrativa en cada libro que escribe.

Fue una hora y media muy fruitiva y un placer llevarme a mi casa Monasterio firmado por Halfon y conocer al editor de Magistral.

Cuéntalo - Logroño

Logroño, la ciudad tomada por la literatura: !Cuéntalo!

La impericia de nacer
obstinaba el desarraigo.
Extraña memoria del futuro,
escribe en el burladero de los sueños
esa crujía de enigmas que nos es
.

Carlos Rafael Ruta ~ Singladuras

En Logroño somos afortunados. La semana del 16 al 23 de noviembre podremos disfrutar del Festival de Narrativas Cuéntalo. Este año, en su tercera edición, se vertebra sobre el desarraigo. CUÉNTALO es un programa de actividades culturales dirigido a todos los públicos que se desarrolla en diferentes escenarios de Logroño a través de conversaciones, talleres, presentaciones de libros, conciertos, teatro, cine y otras actividades.

En Logroño, gracias a este Festival, se darán cita varios premios nacionales, como son los ilustradores Isidro Ferrer (impartirá un taller de ilustración) y Javier Sáez Castán; y la fotógrafa Cristina de Middel. También el escritor Eduardo Halfon, Premio Nacional de Literatura de Guatemala y el periodista Carlos Martínez, Premio Ortega y Gasset de Periodismo.

El Festival comenzará en la Sala Amós Salvador el sábado, 16 de noviembre, con la inauguración de la exposición “Fronteras: Santiago Sierra y Cristina de Middel”; en ese acto Julio Hontana entrevistará a Sierra. Ese mismo día también tendrá lugar la entrega del Premio Logroño de Narrativa y el Premio Logroño de Narrativa para Jóvenes Escritores.

Enrique Alda impartirá un taller de traducción. El periodista Jesús Ruiz Mantilla (EL PAIS) un taller de escritura.

Entre todo estas actividades algunas me llaman más la atención que otras. En concreto las conversaciones que tendrán lugar en la Librería Cerezo, Santos Ochoa de Calvo Sotelo o la biblioteca Rafael Azcona.

Steve Pyke y Timothy O’Grady
Miércoles 20 de noviembre 19.00 h | Librería Cerezo. Textos desarraigados, imágenes despojadas Modera: Enrique Alda

Manuel Jabois, Nell Leyshon y Sabina Urraca
Jueves 21 de noviembre 19.00 h | Biblioteca Rafael Azcona Irse a Madrid Modera: Raquel Vicedo

Susana Hornos, Eneko Ezquerro y Raquel Marín
Viernes 22 de noviembre 19.00 h | Librería Santos Ochoa Calvo Sotelo Volver a Logroño Modera: Antonio Martín

Carlos Martínez y Cristina de Middel
Sábado 23 de noviembre 19.00 h | Biblioteca Rafael Azcona Trabajando en las fronteras Modera: Pío García

Care Santos y José Ángel Mañas
Domingo 17 de noviembre 12.00 h | Biblioteca de La Rioja Las raíces en el asfalto Modera: Jonás Sáinz


Juan Pablo Villalobos
y Eduardo Halfon
Lunes 18 de noviembre, 19.00 h | Biblioteca Rafael Azcona. Partirse en dos. Modera: Cristina Hermoso de Mendoza

Visto todo esto no será nada difícil encontrar alguna actividad que nos resulte atractiva. Así que Ve y cuéntalo.

Página web del Festival Cuéntalo