Acertaba Borges cuando dijo «siempre imaginé que el paraíso sería algún tipo de librería«. Veo esta foto de Juan José Millás rodeado de libros ocupando cada espacio, dejando un mínimo hueco en el sofá, convertido en orejero manco. Y se me ponen los dientes largos. Qué gozada darse a la lectura sin miramientos. ¿Se imaginan contar con el auxilio de un mecenas que nos permitiese consagrar nuestra existencia a la pasión lectora? Ese sí que sería el paraíso en la tierra.
Darse a la lectura
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