Para leer hacen falta ganas y mucho tiempo, si queremos llevar a cabo proyectos librescos de gran envergadura. Hace tiempo que quiero leer obras como Las mil y unas noches (3424 páginas), la biografía de Dostoievski a cargo de Joseph Frank (2917 páginas), Historia de mi vida de Casanova (5230 páginas), Decadencia y caída del Imperio romano (4782 páginas) de Gibbon (las tres publicadas en Atalanta), las Novelas ejemplares de Cervantes, La comedia humana de Balzac (esperaré a tenerla publicada en su totalidad por Hermida editores), Los episodios nacionales de Galdós (46 libros) y cómo no, En busca del tiempo perdido, pues cuando lo intenté en su día me extravié por el Camino de Swann y ahí sigo perdido, y finalmente otros libros que sin ser tan extensos como los anteriores también andan ahí rondándome: El hombre sin atributos de Musil (1560 páginas), Guerra y Paz (1840 páginas) y Los Demonios (1664 páginas) de Heimito von Doderer.
Veremos si cuando tenga tiempo en abundancia, puedo darme y entregarme a la lectura de estas obras con la tranquilidad, de Trapiello por ejemplo, acometiendo la lectura de los episodios de Galdós tal como refiere aquí.

Sobre el de Gibbon me leí yo uno:
http://liblit.com/2012/01/09/edward-gibbon-historia-de-la-decadencia-y-caida-del-imperio-romano/
Que resultó ser una versión abreviada (selección de textos). Al principio me enfadé por el engaño editorial pero luego me he quedado contento, he medio tachado el libro de la lista a mitad de precio 🙂
Ay, yo ya no tengo cuerpo para tochos, cada vez me cuestan más trabajo. Ahora estoy más por el cuento y me estoy entusiasmando.
Jesús, ya, emprender ciertas lecturas, solo de pensarlo ya nos fatigan y es bien cierto que hay obras más cortas, ya sean cuentos, nouvelles o relatos que son una maravilla. ¿Algunas sugerencias al respecto?.
Pues los últimos que estoy leyendo son de Robert Aickman, “Cuentos de lo extraño” y “Las casas de los rusos”. Espléndidos.
Y unas nouvelles de gran calidad de José Bianco, “Sombras suele vestir” y “Las ratas”.
Tendré en cuenta los cuentos de Aickman. A Bianco lo conozco, pues leí esas novelas referidas en 2016 y estuvieron entre lo mejor que leí ese año.