Desconfiar del otro sexo es desconfiar de la mitad de uno mismo. Perder la fe en el amor es perder la fe en la mitad de nosotros mismos.
De corazones y cerebros (César Martín Ortiz. Editorial Baile del Sol. 2019)
Desconfiar del otro sexo es desconfiar de la mitad de uno mismo. Perder la fe en el amor es perder la fe en la mitad de nosotros mismos.
De corazones y cerebros (César Martín Ortiz. Editorial Baile del Sol. 2019)
Algo parecido se dice en Ravelstein de Bellow, citando a Platón y otros, donde a través del narrador comenta que según un mito el ser era en el inicio hermafrodita, y que los sexos se separaron y de ahí que cada hombre o mujer ande anhelando durante la vida el encuentro de su emdia mitad, para ser un ser completo.
Sí, Fromm también abordaba, en El arte de amar, el tema de la búsqueda de la otra mitad y la unión polarizada. Aunque me parece, leyendo lo que afirma más abajo, que acabó desbarrando:
«la desviación homosexual es un fracaso en el logro de esa unión polarizada, y por eso el homosexual sufre el dolor de la separatidad nunca resuelta, fracaso que comparte, sin embargo, con el heterosexual que no puede amar”.