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Guadalupe Nettel Páginas de Espuma 2013 relatos

El matrimonio de los peces rojos (Guadalupe Nettel 2013)

Guadalupe Nettel
2013
Páginas de Espuma
120 páginas

Con los cinco relatos que conforman El matrimonio de los peces rojos la mexicana Guadalupe Nettel (Ciudad de México, 1973) ganó el III Premio Internacional de narrativa breve Ribera del Duero, un libro que me ha sabido a poco, lo cual es buena señal.

Guadalupe narra con brío historias cercanas y próximas con las que no cuesta nada identificarse. En todas ellas hay hombres y mujeres que deciden ser dueños de sus destinos y tomar decisiones, lo cual redundará en quienes tienen cerca, al llegar un momento determinado en el que la persona que hasta ahora nos ha acompañado un buen trecho del camino existencial, se aparta, o lo apartamos, para perdernos por otros senderos, derroteros, que acabarán en vía muerta o que bien nos devolverán al punto de partida, en cuyo caso ya nunca seremos los mismos que éramos antes.
Esta transformación la experimentan los humanos en cuyos domicilios habitan otras mascotas: gatos, peces, serpientes, con los que la autora siembra paralelismos acertados.

Guadalupe Nettel
Guadalupe Nettel face to face

Premios aparte (con El huésped Guadalupe fue finalista del premio Herralde en 2006) los relatos enganchan e historias como La serpiente de Beijín de tan sólo 17 páginas dan testimonio del buen pulso y potencia narrativa de Guadalupe.

Enrique Serna, Página de Espuma 203 relatos

La ternura canibal (Enrique Serna 2013)

Enrique Serna
Páginas de Espuma
2013
270 páginas

Leer los diez relatos del mejicano Enrique Serna ha sido todo un gozo, un disfrute, un acierto mayúsculo.

El que quiera saber de primera mano de qué va eso de vivir en pareja que lea, consulte y ojee este libro.

Los diez relatos tienen un elemento común: el sexo. No sé si podríamos vivir sin abejas, pero es evidente que sin sexo el mundo dejaría de existir.

Enrique, con un prosa deliciosa, infectada de un humor corrosivo, y sin dejar títere con cabeza, trata y lo consigue de deconstruir eso que llamamos matrimonio, pareja.

En todos los relatos -sobre el terreno-, sea en un barco, en una casa residencial, en una barriada, en un convento, en México, en París, hay hombres y mujeres que comparten un mismo techo, los mismos sueños, que afianzan mediante el sexo un amor, que luego se les irá mermando sin solución, al constatar que aborrecen, rechazan, odian, detestan a quienes tienen como compañeros de viaje y que la comodidad, la frivolidad, el estatus, el miedo, el qué dirán y otras muchas excusas reemplazan al amor y hacen posible el mantenimiento de relaciones de pareja que a pesar de los año se sostienen como cartas de naipes sobre arenas movedizas, en donde un paso en falso dará al traste con ellas, porque ellos son misóginos, machistas, egocéntricos, egoistas y ellas arribistas, consentidas, frívolas, consentidoras, leales, incondicionales, y que es bien jodido eso de compartir cama sin dejar que entren bajo las sábanas los celos, los reproches, las acusaciones fundadas o no, que se infiltre el virus de la desconfianza.

Y en estos relatos, sea cual sea la edad, los jóvenes -porque tienen energía que quemar y el deseo a flor de piel- y los más mayores -porque ven que les quedan dos viajes en la noria y quieren quemar los últimos cartuchos-, todos ellos practican sexo, entregados a la causa, aunque esto sea como ponerles una pistola cargada en la mano, esperando la bala, el polvo, el gatillazo, que los lleve de vuelta a la nada de la que vinimos. No faltan también unas cuantas acometidas a la literatura subvencionada, al mercadeo de los halagos interesados entre escritores y/o poetas, o al arte moderno o contemporáneo entendido como una frívola ostentación del ocio.

Si tienen ocasión lean este libro. Yo me lo he pasado estupendamente leyéndolo. Me he reído una jartada con las ocurrencias de Serna, con sus chispeantes y corrosivos diálogos, con las rocambelescas situaciones planteadas, con unos personajes terrenales contra los que arremete pero a los que a veces también les da una oportunidad, porque a pesar de todo siempre hay un momento, íntimo (de disfrute personal), aunque solo sea uno, en el que podemos mantener la dignidad; en el que salvarnos, un momento en el que hacer lo correcto y redimirnos.

Trabajos del reino (Yuri Herrera 2004)

Yuri Herrera Trabajos del Reino
Yuri Herrera
2004
Editorial Periférica
135 páginas

Me había hecho la promesa de dedicar mi tiempo de lectura exclusivamente a La Broma Infinita de DFW. No he podido cumplirla. A fin de aliviar o minorar los efectos secundarios de la lectura de dicho tocho, me he visto obligado a intercalar la lectura del mismo con alguna otra lectura, a fin de no acabar sonado del todo con la broma y he recurrido a un valor seguro: Yuri Herrera.

¿Es la novela de Yuri Herrera una de las mejores que se publicaron en México en 2004?. No lo sé, lo que sí puedo afirmar es que Trabajos del Reino me ha gustado mucho, y que es una buena novela. A Yuri lo descubrí hace meses con La Transmigración de los cuerpos, después seguí con Señales que precederán al fin del mundo y acabo con la novela que Yuri publicó en 2004 en México y en 2008 en España, Trabajos del Reino. Las tres novelas que hasta la fecha ha publicado Yuri las ha editado la Editorial Periférica. Y los libros son una cucada. Este último es tamaño bolsillo y resulta ideal para llevártelo encima y sacártelo en esos ratos en los que no tienes nada mejor que hacer que leer.

Las novelas de Yuri son cuentos con aliento poético (aliento que en manos de otros muchos escritores menos dotados devendría en halitosis) o a mí así se me antojan. En esta ocasión el protagonista es un joven que da de bruces con un mafioso local, a quien le hace gracia la forma que este tiene de cantar y le ofrece trabajar para él en la Corte, porque el mafioso es el Rey y todos los que danzan y viven a su costa, son la Corte.
Hace siglos la gente se dejaba la vida para entrar a trabajar en la Corte (Cervantes sin ir más lejos) y poder vivir plácidamente cerca del bienestar que generaban las Monarquías y la vida en el Palacio. Ahora la gente no es tan ambiciosa y con tener una plaza fija de funcionario se conforma.

El cantante y compositor de corridos es el Artista y una vez en Corte conocerá al Orfebre, al Médico, al Heredero, a la Niña, a la Bruja, al Periodista, el Gringo, el Gerente, etc. De una manera muy sutil a través de los ojos del Artista seremos testigos de ese mundo, de la vida en el palacio, donde no faltan las intrigas y conjuras, las cuchilladas traperas, las venganzas, el mancillamiento y el deshonor. Y para aliviar el dolor nada como el amor balsámico, en cuyo lomo viaja la esperanza.

Y como no todo es mirar y solazarse, el día a lleva abocará al Artista al punto de no retorno, donde el posicionamiento o algo tan simple como pensar por uno mismo, dibujará una mira telescópica en la testa de improvisado pensador.

Yuri logra algo mágico y consiste en que lo que lees te parece de primera mano, un buen puñado de palabras, frases, párrafos a estrenar, que un servidor rumia con deleite. Hay muchas razones para leer a Yuri, pero esta me parece fundamental. Donde otros aburren y estiran los clichés y las frases hechas hasta el aburrimiento, Yuri ofrece unos textos ofrecidos para ser leídos con otros ojos.

Señales que precederán al fin del mundo (Yuri Herrera 2009)

Yuri Herrera portada libro Editorial Periférica
Yuri Herrera
Editorial Periférica
2009
123 páginas

Acabo de leer Plegarias nocturnas de Santiago Gamboa, donde el protagonista es un joven colombiano que está dispuesto a hacer cualquier cosa por encontrar a su hermana a quien tras abandonar Bogotá le ha perdido la pista en Japón.
En esta novela de Yuri Herrera, de título apocalíptico, Señales que precederán al fin del mundo, la protagonista, Makina, es una joven que debe hacer lo propio para encontrar a su hermano mexicano, que ha cruzado a los Estados Unidos y a quien le ha perdido el rastro. Lo curioso, es que no sabía de que iba el libro de Yuri Herrera hasta haberlo leído y me sorprende que ambos guarden semejante similitud, al menos formal, porque luego cada cual tiene su mundo particular y su diversa manera de narrar.

Los libros de Yuri son juguetitos que leo con fruición. Leí La transmigración de los cuerpos y me gustó. Este otro, es una novela minúscula, un artefacto literario de breve extensión, en este caso, 123 páginas en un librito de bolsillo, de los de verdad, de 12×18 cm. Con la lectura de Trabajos del reino (la primera novela de Yuri) completaré el triplete.

Yuri plantea sus novelas como cuentos, que se zampan en un santiamén, y no requieren mayores exigencias que echar mano al diccionario en ciertas ocasiones para conocer el significado de ciertos mexicanismos. Aquí la palma se la lleva el verbo Jarchar. Comenta Paz Soldán que Yuri le contaba un día que sobre un puñado de palabras determinadas escribía sus libros. Cierto o no, aquí el término Jarchar sale hasta la saciedad.

Sin dilación, desde la primera página, Makina siguiendo las ordenes de su madre Cora, se pondrá en camino. Impelida a dejar su tierra mexicana, el Pueblo, la Ciudadcita, el Gran Chilango, y cruzar la frontera, con idea de encontrar a su hermano que atravesó a los Estados Unidos buscando unos terrenos, y de quien ya nadie más supo nada.

Avanzo que no estamos ante el drama de un espalda mojada o de un ilegal sin papeles. Yuri le da a su novela mayor vuelo y pretensiones y como un Forrest Gump actualizado, pero con menos ínfulas, la protagonista de su novela, estará en todas las salsas y asistirá ya en territorio gringo, a un boda gay, a las heridas que deja la Guerra de Irak en el imaginario colectivo, a la mala baba con la que los policías tratan a los mexicanos, a Makina incluida, que se desmarcará con un alegato metido con calzador.

Yuri dota a su prosa de un poder hipnótico, capaz de generar un ambiente enrarecido, deslocalizado, atemporal, con un habil manejo de la jerga y de un lenguaje más depurado, todo ello avivado por unos diálogos certeros, situaciones disparatadas y un sentido del ritmo que te deja en la última página sin darte cuenta, cual viaje en atracción de feria, donde uno abandona la atracción con ganas de más, de hacer otro viaje. Lo haré. De la mano de Yuri.

Ahora, después de unos cuantos meses de calentamiento ya estoy preparado para correr la maratón: David Foster Wallace y su broma infinita. 1208 páginas. La broma me llevará un tiempo consumarla, pero seguiré haciendo lecturas zapeadas.