Campos de trigo, rojas amapolas

Contábamos con que a comienzos de julio brillara el sol, pero camino del León Dormido, escupía lluvia y a medida que ascendíamos hacia La Población nos veíamos en el vientre de la ballena.

GR-38

Una vez en el alto de La Aldea, a 1000 metros, no se veía abajo Logroño, a consecuencia de la niebla. Es en ese momento cuando eché de menos unos guantes, a medida que el frío iba haciendo su efecto. En la bajada hacia Bernedo la niebla era consistente, pero una vez en el llano, la niebla se iba disipando, pero no la lluvia; un pertinaz sirimiri seguía trabajando nuestros cuerpos en movimiento.

Para ir de Oyón, donde comenzamos la ruta, a Yécora, cogimos un camino. No vimos que los viñedos eran un barrizal, a tal punto que la rueda dejó de ofrecer la esfericidad negra de la cubierta para mostrar otro aspecto: un color chocolate con leche, que horas después tendría la consistencia del barro seco, con el que en otros lugares incluso hacen ladrillos y casas.

IMG_20240706_101729

En Lagrán está el Centro de interpretación de la GR-38, La ruta del vino y del pescado, que estaba cerrado. No nos importó pues teníamos (o eso creíamos erróneamente) la ruta memorizada en el cerebro. Tomamos un café bien caliente para entrar en calor, en el restaurante La Traviesa, ubicado justo en frente.

De Lagrán a Albaina hay un hayedo interminable. Las lluvias dejaban un suelo resbaladizo y pródigo en charcos. Las copas de los árboles no dejaban que las panzudas nubes descargasen a gusto, pero nos mojamos igual. Son algo más de siete kilómetros los que separan Lagrán de Laño. Nos despistamos un par de veces, y el GPX Viewer enseguida nos amonestó, situándonos de nuevo en el redil de la correcta senda.

IMG-20240710-WA0024

IMG_20240706_122928

IMG_20240706_130011

IMG_20240706_131833

IMG_20240706_130343

La llegada a Laño la hicimos alborozados de alegría después del empacho arbóreo y la lluvia calándonos. La salida de Laño por una carretera estrecha es de las que pueden figurar en el fondo de escritorio de cualquier ordenador que se precie.

Laño

IMG_20240706_141349

Rumbo hacia Albaina vimos cómo las indicaciones de la GR-38 a veces son inexistentes. En un cruce de caminos no estaba la indicación hacia Albaina, pero el GPX nos socorrió.

Camino de Albaina

El tiempo se nos echaba encima y en un continuo sube y baja, a menudo por terrenos comidos por la vegetación y en otros tramos, más propicios para ir andando que en bici, finalmente, mientras seguía lloviendo mucho, y sin poder reparar en la belleza de los bosques previos a Okina, encontramos una casa rural en Okina (GR-38) donde pudimos descansar, secarnos, tomarnos unas birras y comer unas patatas fritas, porque la cocina, pasadas las cuatro, ya había cerrado. Pudimos cargar una hora y media la batería eléctrica. Ella estaba exhausta y nosotros lampando.

El tramo hacia el Santuario de Nuestra Señora de Estíbaliz por la GR-38 se nos antojaba una Odisea (luego veríamos que era más bajada que subida) y teníamos ya el ánimo templado, los pies bailando en los zapatos y el estómago tan bajo de batería que decidimos coger una comarcal y dirigirnos hacia Argómaniz, sin pararnos en el Parador.

Vimos una caballada, campos de trigo y rojas amapolas, cosechadoras y poco más. En la carretera solo ves las líneas blancas: las anteojeras de la velocidad.

IMG_20240706_171740

Esa acertada decisión nos permitió llegar al alojamiento, en Maturana, a una hora prudencial, recomponernos con una ducha y en la Taberna Aldaia, en Larrea, darnos un homenaje cárnico a base de choricillo, morcilla y callos/cordero en salsa. La gula nos hizo darlo todo y acabar la faena con una tarta de chocolate y otra de manzana.

IMG-20240710-WA0021

IMG-20240710-WA0022

Ya cayendo la noche, por un camino asfaltado por el que solo paseaban los gatos -de cacería nocturna- bajo un racimo de estrellas, algo parecido a la alegría se mezclaba con el cansancio y los párpados pondrían el cartel de cerrado al contacto con el amparador colchón.

*

El segundo día, el objetivo era llegar a Ondárroa y poder alcanzar la playa. La buena noticia era que no llovía. Hicimos un desayuno olímpico y con el estómago a tope y la batería al 100%, nos fuimos hacia la zona de los pantanos.

De nuevo comprobamos cómo la GR-38 no solo no está bien señalizada sino que los senderistas de la zona ni siquiera la conocen. Hicimos algunos metros más propios de motos de trial y luego apelando al sentido común, buscamos el siguiente pueblo al que había que llegar y lo hicimos fácil.

IMG_20240707_091814

IMG_20240707_092225

El camino en algunos tramos estaba encharcado o resultaba muy poco ciclable.

IMG_20240707_102339

IMG_20240707_101915

Tomamos un camino. Abajo vimos un pueblo en el margen del lago, como esos pueblos suizos que son de postal. El pueblo era Ullibarri Gamboa.

IMG_20240707_111351

Echamos unas fotos. Todo era maravilloso, pensábamos que estábamos en el mejor de los mundos posibles. Alcanzamos la cima después de ascender una pared vertical. Echamos una foto a la Cruz grande de Ullibarri.

IMG_20240707_112213

IMG-20240710-WA0018

Pensábamos que era pan comido, ya solo nos restaba descender, pero en un surco el cambio se rompió.

IMG_20240707_113429

Saltaron todas las alarmas. Apenas un día y media mañana después y ya tocaba abortar. Una lluvia de ideas, después de un par de llamadas, y tras hablar con Q., R. puso en práctica una posible solución: olvidarnos del cambio, guardarlo en las alforjas, poner la cadena (ajustándola tras quitar los eslabones sobrantes) en el tercer piñón y que fuese lo que Dios quisiera. Era una idea arriesgada, pero pudimos bajar sin sufrir ningún percance, y luego nos bajó Dios a ver en forma de Vías Verdes del Ferrocarril Vasco, a la altura de Landa, y en dirección hacia Ondárroa.

No podíamos meter la bici por caminos con piedras o con mal firme. Era un equilibrio muy precario y solo podíamos intentar llegar a Ondárroa por carretera.

Afortunadamente vimos cómo entre Vitoria y Mekolalde (mientras me interiorizaba en mis raíces maternas rumbo hacia Soraluze) existía una vía ciclista vasco-navarra y eso nos evitó tener que ir por una carretera plena de tráfico, salvo el Puerto de Arlaban, que en dirección Eskoriatza nos ofrecía casi diez kilómetros de agradable descenso.

IMG_20240708_104609

Asimismo disfrutamos también del frescor que nos ofrecían el interior de los túneles, como el de Errekabaltz. Vimos también las antiguas estaciones ahora abandonadas.

IMG_20240707_122258

IMG_20240707_133622

Comimos muy bien en Bergara, en el restaurante Sirimiri.

IMG-20240710-WA0012

IMG-20240710-WA0013

Luego nos confiamos y camino de Deba cogimos un camino de tierra y así vimos desde dentro el Valle de la prehistoria (HAB). En uno de los miradores, el de Sasiola, paramos a echar unas fotos.

IMG-20240710-WA0029

IMG-20240710-WA0032

Al arrancar, en cuesta, el motor reventó la cadena. El tronchacadenas y la pericia de R. hizo el resto y la bicicleta pudo continuar hasta Ondárroa.

La llegada por la costa, por caminos habilitados para personas y bicicletas fue un regalo, aunque había que ir evitando personas continuamente, pues era domingo y lucía el sol.

El baño en la playa de Ondárroa a nuestra llegada fue reparador, el hotel bike-friendly en Ondarroa (un antiguo balneario) estaba como colgado sobre la misma. La habitación, asignada por el anfitrión, con vistas al mar fue un acierto.

Luego caminamos por el pueblo, tomamos unas fotos, a la iglesia comida por la vegetación, a los puentes, al río yendo al encuentro del mar.

IMG_20240707_191546

IMG_20240707_222635

IMG_20240707_204933

IMG_20240707_222201

*

El tercer día, el regreso lo hicimos hasta Vitoria. Primero el mar Cantábrico, después otra vez la carretera, vías verdes, y carriles bici.

IMG_20240708_094132

En Escoriaza dejamos la GI-627 y cogimos otra comarcal. A la salida del bello pueblo de Salinas de Léniz unas rampas infernales nos obligaron a tirar de la bici cuesta arriba.

IMG-20240710-WA0010

Nos metimos por un camino, y vimos caseríos bellísimos. Los pasos cerrados para el ganado nos obligaban a parar para dejar la cancela como estaba.

IMG-20240710-WA0008

IMG-20240710-WA0009

IMG-20240708-WA0007

En Landa paramos a repostar en Etxe Zuri. El sol atizaba de lo lindo. La llegada a Vitoria por el carril bici resultó muy cómoda, a pesar del calor.

IMG-20240710-WA0007

Paseando por Vitoria sufrí algo parecido al Síndrome de Stendhal. Pudo ser A) El calor, inusual en Vitoria; B) El cansancio; C) La euforia de seguir pedaleando cuando todo había pintado tan mal; o D) Sencillamente que Vitoria es una ciudad bellísima. Me quedo con esta opción.

IMG_20240708_200134

*

El cuarto día hicimos la última etapa entre Vitoria y Logroño. Fue casi toda por carretera. Nos internamos en el Condado de Treviño (una porción de tierra burgalesa de 260 km2 dentro de Álava).

Aprecié la Parroquia de la Asunción en Uzquiano (con sacristía del gótico tardío y torre barroca), impelido a retratarla y nos dimos un almuerzo en condiciones en Argote (R. Hablo de unos libros de Dolores Redondo. Le repliqué que algo había leído de los mismos en un libro de Dragó), en la Taberna Dulanto. Un bocata (era medio bocata y era bárbaro) de los de antes (cuando no existían las masas precocidas), hecho en la tahona, generoso (con la tortilla francesa con choricillo desbordándose por todas partes), a un precio moderado (4,5 euros).

IMG-20240710-WA0004

IMG_20240709_092950

Los mojones de piedra nos indicaban lo que habíamos hecho y los kilómetros que nos restaban.

IMG_20240709_092923

Disfruté de nuevo pedaleando por Laño y las Gobas de Laño. En Obecuri paramos a llenar el bidón con agua de La fuente de la Fantasía, según nos contó una señora.

IMG_20240709_104846

IMG_20240709_120723

Tuvimos que ascender de Bernedo hacia el puerto de la Aldea. La pregunta era si la bici aguantaría sin que saltara la cadena, lo cual hacía cuando se tensionaba mucho. La mitad del puerto aguantó, el resto, hacia el Puerto de la Aldea Viejo y luego hasta finalmente coronar, hubo que empujar la bici, cuesta arriba. Pasar entre los dos pedruscos del Puerto de la Aldea y cruzar al otro lado tiene algo de nacimiento. La bajada hacia Logroño, sin apenas pedalear, te reconcilia con la vida y elimina cualquier mal momento experimentado. Aunque el esfuerzo te haga verlo todo borroso.

1720632517614

Íbamos con la idea de hacer íntegra la GR-38 desde Oyón hasta Ondárroa, y antes de iniciarla comprobamos cómo meter una bici por el Puerto del Toro era un sinsentido, ¿qué decir de la rampas, de un terreno lleno de piedras, y de más de un 20% que jalonan la ascensión? Luego, los problemas técnicos no invalidantes nos obligaron a tomar decisiones sobre la marcha, con la vista puesta en Ondárroa, con el tiempo justo para hacer la ruta.

Creo que siempre es recomendable ponerse en ruta y dejar que las cosas sucedan, para ir alimentando la experiencia.

IMG_20240709_134420

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *