Fue una fresca noche de junio

Fue una fresca noche de junio (T. S. Norio)

La necesidad de huir es para muchos casi una necesidad. Pienso en la novela de Landero Absolución, donde su personaje, un tal Lino, ponía pies en polvorosa y se abrazaba a lo venidero sin resistencia. O Paradoja del interventor de Gonzalo Hidalgo Bayal, donde un hombre perdía un tren y ganaba una vida. O yéndonos a los clásicos, ahí están las andanzas de Don Quijote, en su afán por deshacer entuertos o enderezar agravios. En la novela de T. S. Norio, Fue una fresca mañana de junio (editada por KRK), un veterinario prejubilado que atiende al nombre de Bautista Maese Álvarez decide coger su bicicleta, una tienda de campaña, un infiernillo, algunos víveres, el saco de dormir, una navaja suiza e irse a hacer mundo. La contraportada del libro habla de “viaje iniciático”. Maese deja Asturias y su periplo lo conducirá durante unas cuantas semanas por Logroño, Soria, Valencia, Carboneras y un sinfín de lugares más por la geografía nacional.

Maese que ha ido probando un poco de todo durante todos estos años parece que ha sido el Tao, definitivamente, lo que más mella ha hecho en él y esta filosofía de vida se convertirá en el hilo conductor y columna vertebral de esta disparatada, combativa y divertidísima novela.

El lector advertirá en seguida que se sucederán ininterrumpidamente las aventuras de Maese, que su verborrea inteligente no puede pasar desapercibida en un mundo plagado de cámaras donde todo puede ser viralizado. Norio juega con el Sostiene Pereira de Tabucchi y así Maese, definido a sí mismo como Mehías, enseguida tiene una importante proyección virtual bajo el hashtag #sostienemehías, y allí por donde pasa habrá alguien grabando sus palabras y acciones.

Estas situaciones dan pie para una sátira a la modernidad bien afilada, donde se van tocando entre bromas y veras temas dramáticos, ya sean las huelgas mineras, los desahucios o la muerte en el mar de quienes lo surcan en pateras. Mehías, como Forrest Gump, es el perejil de todas las salsas. El ingrediente estrella que hace que las viandas (aquí el texto) tengan sabor. Se convierte Mehías por obra de Norio en todo un personaje, entrañable y humano, demasiado humano, un profeta con espíritu de mártir, un Zaratrusta que ama al ser humano por encima de todo; una forma, la suya, de pasar de la teoría a la práctica, a las bravas.

Ubicación y consulta de radares móviles en España

Listado de los 4.361 radares móviles más habituales de España, con su localización en Google a través de las coordenadas longitud y latitud según GPS.
Ya no tienes excusa para no saber el sitio exacto donde un vehículo camuflado de la guardia civil te cazó por exceso de velocidad y emitió una multa en la DGT.

C050 BBS ES Av. Rey Juan Carlos I – Velez Málaga (Málaga) Coordenadas: 36.75667,-4.09809
C040 BBS ES Tanatorio 197 – Vélez-Málaga (Málaga) Coordenadas: 36.76258,-4.09884
C060 BBS ES A-356 PK-44.4 A (Málaga) Coordenadas: 36.79032,-4.12033
C060 BBS ES A-356 PK-42.8 (Málaga) Coordenadas: 36.80464,-4.12467
V060 BBS ES A-356 PK-38.9 (Málaga) Coordenadas: 36.83702,-4.1298
C060 BBS ES A-402 PK-57.2 (Málaga) Coordenadas: 36.87569,-4.15218
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Schopenhauer, Nietzsche, Freud (Thomas Mann)

Encontré este libro de Thomas Mann al lado de un contenedor, junto a La náusea de Sartre. Estuvo unos cuantos meses esperando pacientemente en la estantería hasta que hace cuatro días me puse con él. Los ensayos de Mann me interesan. Aquí Mann pone el foco en tres figuras relevantes: Freud, Nietzsche y Schopenhauer. Por sus apellidos los conoceréis. Esto lo aprendimos en el colegio.

El ensayo más extenso es el dedicado a Schopenhauer, el discípulo de Kant y Platón. Un texto por el que recibió 750 dólares. No pensemos hallarnos ante un panegírico al uso, porque Mann había leído con gozo, días y noches el libro fundamental de Schopenhauer: El mundo como voluntad y representación y el ensayo además de exprimir el texto de 1400 páginas al máximo, alienta también a querer leerlo, al tiempo que Mann ejerce su espíritu crítico. Schopenhauer no comparte con Kant que la cosa en sí sea incognoscible. Aquello que Schopenhauer llama voluntad. El intelecto está aquí supeditado a la voluntad.

El auténtico tema de una recapitulación y consideración en el día de hoy de la imagen schopenhaueriana del mundo, el motivo que lleva a evocar en recuerdos su figura espiritual ante una generación que ya sabe poco de él, es la relación entre pesimismo y humanismo: es el deseo de transmitir a un mundo actual, cuyo sentir humanista se halla en una grave crisis, la vivencia de la peculiar asociación que melancolía y orgullo humano realizaron en esta filosofía. El pesimismo de Schopenhauer es su humanismo. Su explicación del mundo a partir de la voluntad, su concepción de la prepotencia de los instintos y la degradación de la en otro tiempo divina razón, del espíritu, del intelecto, a la categoría de mero instrumento destinado a asegurar la vida, es anticlásica y, en su esencia, antihumanista. Pero justo en la coloración pesimista de su doctrina; justo en el hecho de que ésta le condujese a la negación del mundo y al ideal de la ascética; justo en el hecho de que este escritor grande y experto en sufrimientos que escribía la prosa de la gran época de nuestra cultura humanista, colocase al hombre fuera de lo biológico y de la naturaleza y lo situase por encima de ellos, y convirtiese a su alma sensitiva y cognoscente en escenario de la conversión de la voluntad. y viese en el hombre al posible salvador de todas las criaturas: justo en eso reside su humanismo, su espiritualidad.

De Nietzsche, Mann incide en su faceta musical para luego establecer la relación entre Schopenhauer y Nietzsche, filósofo esencial para Mann, que cuando escribe su ensayo sobre Nietzsche ya ha visto los efectos del nazismo y el fascismo, para afirmar lo siguiente:

nos demuestra que su superhombre no es otra cosa que la idealización del Führer fascista, y que él mismo, Nietzsche, ha sido con toda su filosofía un precursor, un concreador y un inspirador de ideas del fascismo europeo, del fascismo universal. Entretanto yo me inclino a invertir aquí la causa y el efecto y a no creer que Nietzsche ha hecho al fascismo, sino que el fascismo lo ha hecho a él. Quiero decir lo siguiente: Nietzsche era en el fondo un hombre que estaba lejos de la política, un hombre inocentemente espiritual; pero en cuanto sensibilísimo instrumento de expresión y de registro, ha percibido de antemano, con su filosofema del poder, el imperialismo ascendente y ha anunciado, como una aguja trémula y vibrátil, la época fascista de Occidente, en la cual estamos viviendo y en la cual seguiremos viviendo largo tiempo, a pesar de la victoria militar sobre el fascismo.

Los ensayos sobre Freud son más flojos. El propio Freud es consciente de ello cuando lee el ensayo, presuntamente a él dedicado y que lleva por título El puesto de Freud
en la historia del espíritu moderno
. Da la impresión de que Mann estaba escribiendo un ensayo sobre el romanticismo cuando tuvo que escribir otro sobre Freud y lo metió con calzador.

Antes de abandonar la librería en donde acabé la lectura de estos ensayos y dándome un paseo por la misma, constaté que el espacio dedicado a la filosofía y la religión (la foto inferior) era claramente inferior al destinado la psicología (foto superior). Cañete vence a Séneca por goleada. Resulta evidente que es más difícil y trabajoso cambiar de vida (y leer ciertos libros) que tomarse una pastilla para tener una erección, perder peso o dormir.

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La grazia

La grazia (Paolo Sorrentino)

La grazia (el indulto) supone un dilema moral para el protagonista de la última película de Paolo Sorrentino, el presidente de la República Italiana, Mariano de Santis (brillantemente interpretado por Toni Servillo, cuyo gesto severo y concentrado me trae en mientes el Titta Di Girolamo de Le conseguenze dell´amore), reconocido jurista. Apodado «Cemento armato» se define a sí mismo como aburrido y gris y en los seis meses que le quedan como presidente tendrá sobre la mesa diversos asuntos espinosos: dos indultos y una ley sobre la eutanasia (si no la firmo seré un torturador, si la firmo seré un asesino, dice de Santis). Puede De Santis dejar correr el tiempo y no actuar, o bien tomar decisiones. El subtítulo de la película es la belleza de la duda. Y lo que Sorrentino ofrece al espectador son muchos dilemas, preguntas, dudas y también algunas respuestas motivadas, porque De Santis se verá finalmente obligado a decidir. Asimismo se irán operando cambios en su interior, aunque hablaría más de un desvelamiento de su ser que de una transformación (patente al sustraerse De Santis a la diaria dieta estricta y comerse una pizza, o rapear cuando nadie cree verlo; pequeñas acciones, en suma, con las que irá abandonando la vía estrecha de los rituales y las convenciones). Además De Santis tendrá la ocasión de comprobar el efecto que las leyes ejercen sobre las personas, cuando visite a un reo (sujeto del indulto) en la cárcel. Y también reflexionar acerca de la eutanasia cuando tenga ante sí un caballo moribundo.

En una conversación que De Santis mantiene con el Santo Padre, este último le dice que el pasado es un peso y el futuro un vacío. Y sí, De Santis concede una gran importancia tanto al pasado como a los recuerdos (aunque recordar sea para él morir). Por eso piensa en su mujer muerta cada día y siente la necesidad de ir al lugar exacto donde se conocieron. Hay también un asunto que cuarenta años después le trae a De Santis por el camino de la amargura y que genera cierto suspense en la película. La clave del enigma lo tendrá la animosa Coco, de afilada lengua, habla atropellada y amiga de la infancia de De Santis.

Paolo Sorrentino crea poderosas y bellas imágenes, a menudo ralentizadas, sustentadas en una potente banda sonora, como el encuentro entre De Santis y el presidente de Portugal, bajo un fortísimo chaparrón. O el astronauta que al llorar ve cómo la lágrima flota en el espacio y le entra la risa. Música y lágrimas que van de la mano, lo vemos en la escena final y que podría llevarnos al texto de Nietzsche, a su Ecce homo.

Un papel clave lo tiene la combativa Dorotea, la hija de De Santis, también jurista, la mano derecha de su padre. Empeñada en que la ley de la eutanasia salga adelante. De quién son nuestros días, pregunta Dorotea. Es evidente que no nacemos, nos nacen. Sin embargo, una vez nacidos, en nuestra mano debería de estar el decidir qué hacemos con nuestras vidas y cuándo y cómo queremos ponerle término.

La grazia he tenido ocasión de verla en el festival Actual, en Logroño, en la Filmoteca Rafael Azcona.

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