A Guccini en España no lo conoce nadie, porque lo que nos llega de esas tierras son las canciones de Ramazzotti, Luca Carboni, Nek, Laura Pausini….
Guccini es toda una leyenda en Italia, sus conciertos son punto de encuentro de varias generaciones que se sabe sus canciones de cabo a rabo, canciones por otra parte cuyas letras son una maravilla, un trasunto de nuestro Sabina, pero en plan más metafórico. Guccini ha dedicado canciones a las ciudades de Venecia, Bolonia, Bizancio, Milán, y a personajes ilustres como Cristobal Colón, Don Quijote o Cirano. La canción de Cirano es una de mis favoritas. Su traducción al castellano, por obra y gracia de José L´andaluso dice así. Recomiendo de todos modos que se oiga en italiano y se disfrute porque Guccini es un tesoro que bien merece la pena conocer.
Cirano
Traduzione di José l’Andaluso
Acercaos, acercaos, los de las narices cortas,
señores acicalados, ¡no os aguanto más!,
enfilaré mi pluma bien adentro de vuestros orgullos
porque con esta espada os mato cuando me place.
Acercaos, acercaos, poetas desquiciados,
inútiles cantantes de días desdichados,
bufones que vivís de versos huecos,
tendréis dinero y gloria pero os falta la fuerza;
gozad del éxito, gozadlo hasta que dure,
que el público está amaestrado y no os amedrenta
e id quién sabe dónde, para no pagar los impuestos,
con la sonrisa maliciosa y la ignorancia del primero de la clase.
Yo solo soy un pobre cadete de Guascogna
pero no soporto la gente que no sueña.
¿Los oropeles?, ¿el arrivismo?, no pico en esos anzuelos
y al final de la licencia no perdono y toco.
Acabemos de una vez, acercaos, acercaos todos,
nuevos protagonistas, políticos trepas;
acercaos serviles aduladores , rufianes y gentucilla,
feroces presentadores de falsas retransmisiones,
que con frecuencia habéis hecho del «cualunquismo» un arte;
sed valientes liberales y enseñad las cartas,
pues siempre existirá alguien que pagará el pato
de este bendito, absurdo y hermoso país.
No me importa nada si yo también estoy equivocado,
desagradar es de mi agrado y amo ser odiado;
con los listillos y los prepotentes desde siempre me divierto
y al final de la licencia no perdono y toco.
Pero cuando estoy solo, con esta nariz enorme
que desde siempre me ha precedido por lo menos en media hora,
mi rabia se apaga y recuerdo con dolor,
que me está casi prohibido soñar con un amor;
no sé a cuántas habré amado, no sé a cuántas habré poseído,
pero por mi culpa o por azares del destino, a las mujeres las he perdido
y cuando siento el peso de estar siempre sólo,
me encierro en casa y escribo, escribiendo me consuelo,
pero en mi interior siento que el gran amor existe,
anzuelo sin pecado, amo pero estoy triste,
porque Rosana es bella, somos tan distintos;
no logro hablarle, le hablaré con los versos.
Acercaos gentes vacías, acabemos de una vez:
Vosotros los curas que a todos vendéis otra vida;
si existe, como decís, un Dios en el infinito,
miraos en el corazón, ya lo habéis traicionado;
y vosotros los materialistas, con vuestra eterna obsesión
de que Dios ha muerto y que el hombre está sólo en este abismo,
buscáis las verdades por el suelo, como los cerdos,
quedaos con las bellotas, dejadme las alas;
volved a casa enanos, apartaos de mi vista,
para mi enorme rabia necesito gigantes.
No pico el anzuelo de dogmas y prejuicios
y al final de la licencia no perdono y toco.
Toco mis enemigos con la nariz y con la espada
pero en esta vida, hoy, no encuentro mi camino,
no quiero resignarme a ser malvado,
tú sola puedes salvarme, tú sola y te lo escribo;
debe existir, lo siento, en la tierra o en el cielo un lugar
donde no sufriremos y todo será justo.
No te rías, te lo ruego, de estas mis palabras,
yo solo soy una sombra y tú, Rosana, el sol;
pero tú, lo sé, no ríes, dulcísima señora
y yo ya no me oculto bajo tu morada
porque ahora siento que no he sufrido en vano,
si me amas como soy, por siempre tuyo seré, Cirano.
Vaya, pues resulta que soy prácticamente el único español que escucha a Guccini. ¿Cómo lo encontré? Fue sencillo… Hace unos años, Celtas Cortos sacaron un directo en el que había una canción llamad «L’estrata» interpretada por el grupo invitado I Nomadi. Me gustaron y me puse a indagar en la red y , en un chat, un chico italiano me dijo que, si me gustaba I Nomadi, que escuchara a Guccini.
De esto ya hace casi 5 años y aún sigo escuchando sin pausa L’avvelenata, Eskimo, Il vecchio e il bambino, La locomotiva (Bueno, tras el 11-M dejó de gustarme un poco), etc.
No dejéis de escucharlo.
Por cierto… Guascogna no existe en castellano, sino Gascuña.
Te siento en esto. Llevo 5 años escuchando a Guccini y por más veces que he sentido L´avelenatta, Canzone per una amica, farewell, vedi cara, o tantas otras perfectas piezas de música y literatura… en mi opinión como musicista está muy por encima de Sabina, casi a la altura de su admirado Dylan.
No sé como he encontrado este post, estaba buscando a ver si vendría a dar algún concierto en España antes de colgar la guitarra … y nada, ya que he acabado aquí, te dejo un comentario en el blog.
auguri a Guccini, e a culo tutto il resto!
Hola Rodrigo, hace nada me hice con el vinilo canzoni da intorto. Tuve la suerte de ver a Guccini en directo y fue una noche inolvidable. Gracias por comentar.